666 Satan inc. 1er Reporte Anual.

•Diciembre 30, 2009 • 1 comentario

666© Agencia de colocaciones – historia de una exposición.

Seminario itinerante de práctica artística y reflexión política, cooperativa de trabajo hormiga, 666 ismo critico, Satán ismo critico, 666 cooperativa, 666 agencia de colocaciones…

¿Por qué tantos nombres?, ¿por qué tal proliferación?, ¿qué significan, a quiénes identifican? ¿Nos creerían si les dijéramos que los nombres no importan? Los nombres no importan, identifican ciertas actividades y algunos de los compañeros que nos ayudaron en ellas, es la manera en que identificamos nuestro trabajo en el fanzine, las charlas y conferencias, entre otras cosas. Muchas veces fueron otras personas ajenas al proyecto quienes escogieron el nombre con el cual iba a salir nuestra colaboración. Los nombres no importan. Sin embargo diremos lo siguiente, 666 proviene de los deliciosos tormentos de la cultura popular, autodidactas que somos retomamos del rock su elemento posible de teoría crítica, de construcción de comunes, lo disolvemos como alquimistas en lucha que somos en un ismo (critico) ¿y qué nos queda? Satán ismo critico, pensamiento situado y falsamente de vanguardia, roñoso y jacobino, piensen lo que significa denominar 666 a una iniciativa rebelde en un país católico y derechón…

Pensamos que los encuentros raros, desacostumbrados siempre son buenos (mejores que los desencuentros sin duda), ¿hip hop + Paolo Virno? Y ¿por qué no? Se trata de fundar nuevos territorios para el discurso crítico que, salido de madres, desorbitado repose en los agitados cauces de la revuelta social sin fin.  Que tenga como resultado el emplazamiento de un argumento que nos lleve a posiciones teóricas resistentes decididas a ser puestas en práctica inmediatamente. Nuestra publicación está llena de horrores no es para el lector académico, estamos siempre a la búsqueda del lector que también esta buscándonos…

…detengamos un momento el discurrir de esta charla y preguntemos… ¿Ha llegado el momento de escribir acerca del trabajo del 666? Decir lo que hacemos y cómo lo hacemos qué es lo que pensamos y por qué…pero ¿acaso no es demasiado pronto? La solicitud de escribir  “algo” sobre el trabajo realizado, francamente nos tomó por sorpresa. Primero vino  la sensación ingrata de la desconfianza ¿Qué hemos hecho para recibir esta invitación, acaso se ha iniciado el proceso inevitable de recuperación de tal forma que sólo nos queda rememorar lo realizado? ¿Por fin había arribado el olvidado premio de la atención como consolatio perennis a nuestra labor de solitarios en busca de interlocutores [“un comunista jamás esta solo”]?

La cooperativa como proyecto que aspira a generar conocimiento de uso común apenas se encuentra en obra negra. No estamos en condiciones de escribir las memorias definitivas de una trayectoria aun en curso por lo tanto no podemos mirar hacia atrás pues no hay nada terminado. Tomando todo esto en cuenta nos vino la certeza de que había ocurrido una equivocación, los seises para el mundo del mainstream no existimos, somos nada.

  Y eso tiene sentido: aún no hemos hecho nada significativo. No hemos seguido el viejo y nuevo rito nacional de interpelar al cacique curator en turno, no hemos lanzado ningún manifiesto con el que inauguremos (otra vez) las paradojas interminables del museo sitiado y por lo tanto no hemos sido premiados en ninguna bienal, aún no se ha escrito nada sobre nosotros –ni bueno ni malo-, seguimos sin ser invitados  a ningún coloquio de arte, y hay algo de razón en ello, los seises no somos un grupo artístico en resistencia, nosotros no hacemos arte, no producimos objetos o materiales para el consumo estético.

En tiempos donde el campo artístico importa cada vez menos, en los que unos cuantos y gracias a los beneficios estatales que reciben siguen firmando como artista en los talones de cheque  que  reciben de la beneficencia social nosotros trabajamos con saberes, los hacemos circular por los circuitos rebeldes, por el complicado cableado de la cooperación social.  Disponemos de ellos cuando encontramos algún uso práctico -que no útil- circulamos saberes inútiles, nocivos y molestos para el capital y no sólo eso, nuestros saberes generan una pérdida del tiempo del capital, son horas-nalga perdidas como se dice en las asambleas por acá. Nosotros trabajamos  construyendo encuentros, espacios donde se intenta habitar lo común que nos habita desde siempre.

Cada vez que nos preguntan qué es lo que hacemos nos gusta responder de manera provocadora que lo que nosotros hacemos es hablar, sólo eso. Nos gusta decir que perdemos nuestro tiempo de activistas utilizando tan sólo palabras, ¿genera esto confusión? Tal vez, pero pensamos que es de la confusión donde surgen preguntas que nos llevan a ningún lado, espacio privilegiado de la utopía en torno a la conversación, de la conversación social queremos decir.

Con nuestra labor mantenemos la tensión de habitar el “no es arte”, imposible recuperación de lo que no existe… aún…pero también renunciamos hace tiempo a la crítica de las bellas artes. La renuncia tiene que ver con lo imposible de la encomienda, nada puede salvar al arte de la inflación cultural reinante. Tendríamos que recurrir a nuevos nombres para antiguos ritos, de la desmaterialización del objeto artístico de los años sesentas a la materialización de la palabra arte que confirma su disolución e inanidad en la bondadosa y desinteresada pregunta del banquero generoso: ¿Qué es y cuanto cuesta? Objeto que es identificado es un objeto que puedo comprar.

 Mientras tanto explicamos el arte como quien intenta definir las bondades vitales del aire que respiramos. Nuestro “aún no es arte” depende de su lugar de enunciación, es un cuerpo vacío y su idea también. El arte es potencia de vida, y esta potencia se encuentra en todas partes, es cuestión de hacer las conexiones correctas. Nos gustaría pensar que eso es lo que hacemos, conectamos aventuras  con sus consecuencias poéticas inesperadas. Nada más bello que una poética del anonimato, tan parecido al nombre multiplicado en la ausencia serializada de sus autores múltiples.

Entonces…

 ¿Productores culturales como productores de discurso? Sí, no, sí. Pero nuestro discurso surge posterior al encuentro designado,  aparece como consecuencia de una colaboración, es pues efecto de cooperación.

Reivindicamos los procesos autónomos, es decir no la sola independencia sino la capacidad para crear otros mundos de relación posibles fuera de las limitantes sociales bajo el capital. La diferencia estriba en que no nos interesa producir desde la más recuperable de las independencias si esta no incluye el trabajo cooperante, rechazamos la autogestión si esta no incluye una reflexión activa en torno a la cooperación entre iguales. Rechazamos la noción anarco-liberal de autogestión ya que esta indefectiblemente permeada por las prácticas y modos de producción del capitalismo neoliberal, sea el sujeto empresario emprendedor, sea del hombre que persigue sus propios intereses. Hacemos de la cooperación un momento necesario en la creación de momentos, circunstancias, objetos, imágenes, textos. Para los sujetos cooperantes no hay reglas ni contratos previos a la acción, las reglas se van construyendo según se al caso, los afectos, las intenciones, las historias de vida, los ánimos, vamos, que no es posible dictaminar sobre el discurrir in-mediato de los hombres en su persecución libertaria del acontecimiento.

De lo que podemos hablar y hablaremos en este espacio generosamente concedido será alrededor de una sencilla narración de fracasos y expectativas rotas,  pero que han venido a crear un cierto fracaso fértil en la creación de nuevas posibilidades de colaboración y cooperación. Satán Ismo critico trabaja a partir de la construcción de formas de comunicación menores pero efectivas, el blog, el fanzine, las charlas tete a tete, la radio. Nuestro trabajo consiste en elaborar discursos que generan ruidos, disonancias y alteraciones en el espacio social, ruido que de manera excepcional podría funcionar como interruptor del discurso hegemónico. Reivindicamos nuestro trabajo intelectual como una arrogante critica de lo existente y al hacerlo formamos un bloque discursivo de choque contra las expectativas de recuperación del mainstream.

Para todos aquellos que, en efecto no leen la prolija pero esquiva prensa underground, que no escuchan los programas de las radios libres, que no asisten a los secretos encuentros de cultura libertaria, para aquellos que, ¡en fin! no saben nada de nuestro mundo (¿abajo y a la izquierda?) el cual circunda al que ustedes habitan es tal vez necesario que presentemos algo de lo que hacemos. No prometemos decir verdad alguna, los nombres de los participantes de esta historia serán todos de nuestra invención, las situaciones podrán tener alguna semejanza con el mundo de la vida, pero no nos engañemos de nosotros saldrá puro wishful thinking. Que se apuren a contar su historia quienes se sepan moribundos. Historia todavía no tenemos, solo historias que se han ido acumulando en el camino.

Crónica de una exposición  que viaja dentro de una maleta.

 

Hace unos cuatro o cinco años conocimos a Sandra de la Loza, artista chicana que pasaba una temporada en México. Nos conocimos en una serie de discusiones que organizó el 666 en torno al situacionismo. Pronto nos dimos cuenta que  compartíamos varios intereses lo cual dio origen a una amistad que permitió años más tarde  el montaje de una exhibición de artistas de la ciudad de los Ángeles. Durante este tiempo Sandra ha regresado un par de veces a México. Nos hemos encontrado para tomarnos un café o una cerveza y platicar un poco de muchos temas, decimos un poco porque el tiempo nunca ha sido suficiente. Hemos intercambiado materiales, ella nos muestra el trabajo que se hace por allá y se lleva algunos de nuestros fanzines, así pues, hemos tejido una pequeña red de intercambio. Sandra es una “artivista”, una artista con los ojos bien abiertos a su entorno. Una mezcla bien lograda entre artista y activista, sus intereses pasan sin ningún problema de la estética a la política.  

En una de nuestras conversaciones surgió la idea de montar una exposición con artistas angelinos. Al principio pensamos en algo de arte chicano, una pequeña reflexión de las difíciles relaciones entre México y los Estados Unidos. “Tan lejos de Dios…”fue el nombre que pensamos para este proyecto, retomaba la frase de Porfirio Díaz para sugerir la situación de abandono en la que se encuentran los mexicanos de “este” respecto al “otro lado”. La propuesta tenía posibilidades de realización porque habíamos encontrado un espacio donde no teníamos que lidiar con ningún trámite burocrático, con ninguna restricción dada nuestra extraña condición de no profesionales del arte queriendo montar una exhibición, pero por sobre todas las cosas por nuestro rechazo a las formas contractuales de trabajo.  La Galería Autónoma, un espacio tomado por estudiantes en la UNAM, parecía ser el lugar idóneo. A todos nos gusto la idea, y sobre todo que no teníamos más que asistir a una asamblea de la Galería, proponerlo y si era aceptado el proyecto darle marcha al asunto. Nosotros nos encargamos de plantear el proyecto a los galeros y anotarnos en la lista de expositores, por su parte  nuestra curadora regreso a su ciudad natal con una propuesta para los amigos artistas.

Durante semanas estuvimos en contacto vía Internet. Habíamos platicado un poco sobre lo que se podía hacer con el espacio y nuestros pocos recursos económicos. Le veníamos dando vuelta a la idea de una exposición de materiales baratos, fácilmente reproducibles, que no tuvieran un valor de mercado, algo que los artistas pudieran cedernos sin ninguna  preocupación por su destino ulterior (maltrato por el viaje constante que su condición de exposición itinerante le imponía). Sandra entró en contacto con varios artistas y todos accedieron gustosos, les entusiasmo la idea de exponer sus trabajos en México y sobre todo en un espacio como el que se les proponía. En el camino llegaron otras propuestas, ya que se iba a montar una exposición ligera (por su peso, esencialmente papel) y con artistas que hacen una reflexión estético-política  se pensó en llevarla a Oaxaca y Veracruz, a los espacios donde trabaja la gente que ha participado en distintas luchas incluyendo el levantamiento popular en Oaxaca de Juárez del 2006.

El proyecto de la exhibición contaba con cinco artistas, todos ellos trabajando de alguna manera cierta temática social en particular, desde una posición activa, militante. Todos ellos residentes de la ciudad de  Los Ángeles. Sin embargo no todos eran de origen mexicano, entre los artistas estaba  Ashley Hunt, de origen anglo, Amitis Motevalli una iraní que se ha establecido en Estados Unidos, Arturo Romo, Arnoldo Vargas y la Pocho Research Society, estos últimos de origen mexicoamericano. El sentido de la exposición entonces pasaba a un plano  más amplio, tal y como la misma Sandra lo apuntó en el catálogo de la exposición, se trataba de la implementación de la maquina-desastre del proyecto neoliberal de las últimas décadas y de cómo esta había golpeado duramente a las comunidades de trabajadores de Los Ángeles independientemente de su origen: “En esta exhibición las palabras de Díaz cruzan la frontera y migran hacia el vientre de la bestia… a menudo queda fuera del radar la discusión e investigación en torno al suplicio de los mexicanos y de otros grupos de trabajadores cuya posición  subyugada ha sido directamente impactada por el crecimiento del imperio al interior de las fronteras de los Estados Unidos”. El tema no podía ser más adecuado, “Tan lejos de Dios…” remitía ahora a la situación de abandono de los trabajadores del otro lado, pero también a los de este lado.

 Una exposición  de precariedad, con pocos recursos, compuesta por carteles, fotografías, fotocopias y esténciles viajaba de regreso  a  México como los migrantes ilegales: con lo mínimo y con la ingente necesidad de llegar al “otro lado”, en el catálogo se puede leer lo siguiente: “El viaje inverso de las piezas nos parece un hermoso símil del deambular del necesitado, precario y barato como la vida misma. La exposición entera viajó en una maleta, con un ticket de tercera categoría. Sus materiales son modestos, baratos, sin ningún valor de cambio en el mercado del arte, pero contienen un trabajo producto de la amistad y la lucha, que le confiere una riqueza insospechada y así pues, la exposición que cabe en una maleta seguirá su viaje, su siguiente parada será Oaxaca después… ¿quién puede saberlo?”

Pensábamos montar la exposición a mediados de mayo porque  por esas fechas Sandra tenía posibilidades de venir a presentarla. Quiso el azar que una consecuencia indirecta del capitalismo salvaje lo impidiera, para nuestra mala suerte por esos días se desató una epidemia de influenza y se canceló el otro proyecto en el que ella participaba y que cubría los gastos de su viaje a México. Así pues tuvimos que continuar el montaje solos, nunca habíamos montado una exposición, aun así, nuestra curadora nos dio toda su confianza para que nosotros decidiéramos como quedaría finalmente la disposición de las piezas.

Cada artista había mandado un pequeño comentario sobre su trabajo y una descripción de la pieza enviada. Todos los comentarios venían en inglés, así es que la primera labor era la traducción. Ashley Hunt mandó un par de mapeos que rastreaban de manera critica el discurso que dio legitimidad al “sistema de prisiones” norteamericano, se trataba de una pieza bella y complicada por la cantidad y la disposición del texto, por suerte Lucrecia que ha colaborado muchas veces en el 666 se ofreció para hacer la labor de traducción y corrección de textos. Su trabajo lo hizo de manera impecable como siempre…y así continuó la colaboración con una red de colectivos y amigos que se ofrecieron para sacar adelante el proyecto. Desde unas semanas antes compañeros del Auditorio Che Guevara nos ayudaron a preparar el vino de jamaica que ofrecimos en la inauguración. Zosim de Hoja urbana se unió a las labores de diseño, al final el poster fue resultado de una larga discusión -aún abierta- en torno a las soluciones gráficas a partir del diseño tipográfico, solución moderna sin duda discutible pero que nos interesa continuar indagando en ella. Pasamos un par de tardes produciendo el cartel y el modesto catálogo que acompañó a la exposición. Los compas de la Galería nos ayudaron con el montaje, sin ellos hubiera sido muy difícil -sino es que imposible dada nuestra poca experiencia-, armar la estructura que sostenía los 55 esténciles que componían el santuario que Amitis Motevalli construyó con los rostros de algunas víctimas de la violencia policiaca. Para la inauguración contábamos con la participación de otros amigos, el dub de Radio Zapote sound system y el humor bizarro de Rodrigo Solís que provocó carcajadas a todos los asistentes con sus ingeniosas historias contra los automovilistas y a favor de las novias “normales”.  Al final del día nos sentimos satisfechos, habíamos logrado llevar a buen término la exposición  resultado del trabajo y cooperación de los amigos que es finalmente nuestra apuesta en todo lo que hacemos como 666.

 Un par de días antes del montaje apenas fuimos perfectamente conscientes de que nos habíamos embarcado en algo de lo cual no teníamos ninguna experiencia. Tal vez la confianza en que Sandra se encargaría de ello nos había dado una excesiva tranquilidad. La labor que habíamos asumido se había llevado a cabo sin problema: servir de enlace entre la gente de los Ángeles y la Galería. Nuestra labor, pensábamos, era básicamente propiciar el encuentro. Así es que un miércoles por la noche apenas habíamos resuelto como montar dos de las cinco piezas, las más sencillas por supuesto. Al menos habíamos decidido que todo se haría con cartón y pedacería de madera, materiales de fácil localización en los tiraderos del barrio. Teníamos dos días para solucionar lo que restaba y realmente no sabíamos muy bien como. Cada decisión traía un cuestionamiento, ¿hacer marcos de madera para las fotocopias de Arturo Romo (el tricky translator) no sería una injerencia en la obra? ¿Era inapropiado poner tales marcos? ¿Cómo se coloca la traducción, de manera discreta o que ocupe un espacio igualmente importante al lado de la pieza? Pensábamos que si la exposición es de ellos, el trabajo del montaje debiera ser discreto…Pero, ¿no es ya una injerencia montar el santuario de Amitis sobre cajas de cartón en lugar de pegarlo sobre la pared? ¿No es producto de la ingenuidad el ser atrabancado en unas soluciones y discreto en otras? ¿alguien sabe cómo se pegan las fotografías a la pared sin que se maltraten? En fin…todo lo que no sabíamos, para lo que no estábamos preparados nos exigía una solución. Al final nos dejamos llevar por el instinto de nuestra irresponsabilidad, después de todo no somos ni artistas, ni curadores, ni ningún tipo de profesionista del arte. Después de todo, la finalidad era llevar estos trabajos a espacios en los que las piezas fueran bien recibidas. Además, esta obra tomaría su camino sola, viajaría entre amigos y en cada espacio seria montada con algunas sugerencias básicas pero prácticamente bajo el criterio de quien habita otro espacio de exhibición.

La exposición terminó sin problemas su estancia en la Galería. Unas semanas más tarde inició su recorrido, primera parada  en la Colonia Santo Domingo. Renato, un compañero que está impulsando la Unitierra (Universidad de la Tierra, ciudad de México), organizaba la presentación de un libro. Se trataba de un texto de Claudio Albertani  acerca de los movimientos sociales de los últimos años en México. El espacio escogido fue el centro comunitario Emiliano Zapata, conocido por todos los que viven alrededor como “la escuelita”. Ese espacio fue construido por los colonos que llegaron al lugar en los años setenta, muchos participaron en el levantamiento de los muros y el mantenimiento del espacio, se trataba -dicen los vecinos- de un espacio  de uso comunal hasta que el PRD fue teniendo cada vez más incidencia en el lugar. Conforme el partido fue arraigando mucha gente también se fue alejando. Se trataba pues de un espacio complicado. Lo comentamos con Renato, y el nos dijo que había pensado bastante acerca de la situación, que le parecía que ese espacio debía de ser tomado de nuevo por la gente, a quienes pertenece finalmente y que por eso se usaría para que gente de la colonia junto con gente de la C.A.S.O.T.A (Casa Autónoma Solidaria Oaxaqueña de Trabajo Autogestivo.) de Oaxaca, y gente de otros movimientos se pudieran encontrar y compartir sus experiencias de lucha, que por cierto nada tienen que ver con los partidos políticos. La situación se discutió entre nosotros y se decidió asumir la contradicción  de ocupar nuestro lugar en “la escuelita” y  montar la exposición.

El día de la presentación la constante durante la charla fue una crítica al sistema político mexicano. Nicéforo, un pintor miembro de la APPO habló de la importancia del arte en el movimiento de Oaxaca, sobre todo de las manifestaciones populares, el graffiti, el esténcil…la efervescencia artística que se dio a la par que las movilizaciones. Y por ahí le siguieron los ponentes hasta que llegó la hora de las preguntas y comentarios del público. La gente que estaba en la cafetería estaba rodeada de las fotografías de Arnoldo Vargas, que muestran la aparente tranquilidad de una zona residencial de clase media baja. Casitas y calles limpias, un joven en patineta, un jornalero o tal vez un jardinero en la calle solitaria, pero siempre hay algo que perturba: la omnipresencia de la humareda de una fábrica. Curioso, todos los que vieron la fotografía se inquietaban, o extrañaban por esa presencia, pues en realidad las escenas eran apacibles. Del otro lado, estaba colocado el santoral fotocopiado de Arturo Romo, un santoral de desechos urbanos, motivos “sagrados” en xerox… ¿basura sagrada? ¿Mitología desde lo cotidiano? Detrás de las sillas, a espaldas de los asistentes estaba colocado el cartel de la Pocho Research Society, sociedad por la investigación de la cultura Pocha, creada y financiada por la misma Sandra de la Loza, su labor es producir memoria viva de los movimientos, personajes y eventos de la cultura (pos)chicana condenados a desaparecer en los archivos judiciales de la ciudad de L.A, en esta ocasión presenta una imagen conmemorativa del Centro de Paz y Justicia donde incorpora fragmentos del archivo artístico de este centro fundado por jóvenes que ocuparon un edificio después de las revueltas del 92. Este cartel sirvió de pretexto para que un perredista, para ser exactos un funcionario menor del lugar, convencido de la buena labor de su partido, hiciera un comentario alabando el hecho de que ahí se expusieran obras de verdaderos okupas, lo que siguió fue una descalificación a todo lo que los estudiantes hacen en los espacios tomados en la UNAM. Dio a entender que allá nunca se montaría una exposición como la que ahora tenía su centro de trabajo. Se sorprendió cuando se le dijo que justamente la exposición venia del espacio que ahora denostaba, con lo cual ya no podía utilizar la exposición para descalificar a otros y resaltar su labor, porque además habíamos dejado claro que la exposición estaba ahí por afinidad a un proyecto como el de la Unitierra y no por otra razón.

Así la exposición en un espacio como “la escuelita” nos obligaba a hacer explícita nuestra relación crítica, problemática, en constante conflicto con las instituciones.  Cuando nos encontramos en estas situaciones sabemos perfectamente lo que hay que hacer, desmarcarnos del proyecto que nos acoge, marcar una distancia crítica de manera explícita. Hemos decidido usar los espacios, rechazando cualquier tipo de relación contractual, no los necesitamos, no nos hacen falta, en nuestros carteles jamás aparecerán la interminable lista de esponsors generosos pero exigentes del crédito donado. La exposición se montó con la pura confianza en la palabra, con nuestros recursos, sin sus logos. Como si se tratara de cualquier espacio público en el que ese día colonos, intelectuales, activistas y los que no somos ni lo uno ni lo otro estábamos sentados para conversar sobre lo que queremos y sobre lo que hacemos…

Gracias por su atención…

666 – ¡por un satanismo modesto y caritativo!

En Oaxaca…

•Diciembre 9, 2009 • Dejar un comentario

UNTITLED

•Diciembre 3, 2009 • Dejar un comentario

C.A.S.O.T.A y 666 Satan ismo crítico Presentan…

•Noviembre 21, 2009 • Dejar un comentario

Radio Ñomndaa. Suljaa’ Guerrero, México.

•Noviembre 6, 2009 • Dejar un comentario

david v.                                          Nueva orden de aprehensión

Se ha girado otra orden de aprehensión en contra de nuestro compañero David Valtierra Arango

Herman@s, compañer@s de lucha, organizaciones sociales, organizaciones y comunidades indígenas, Centros independientes de Derechos Humanos, ONGs, Colectivos y compañer@s en lo individual, Radios y Medios Libres y comunitarias:

Una vez más nos dirigimos a ustedes para solicitar su solidaridad y darles a conocer la situación que estamos viviendo como pueblo, como organización y en especial la difícil situación que está viviendo nuestro compañero David Valtierra Arango, uno de los fundadores de Radio Ñomndaa.

Como tod@s ustedes ya tienen conocimiento, nosotr@s somos una pequeña organización que es parte de una lucha más amplia: la lucha por el respeto y el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos originarios de este país y en la medida de nuestras limitadas posibilidades, en los últimos casi cinco años, hemos estado ejerciendo en los hechos, el derecho que como pueblo tenemos a poseer y operar nuestros propios medios de comunicación, como es Radio Ñomndaa, La Palabra del Agua. Como ya les hemos venido informando, desde que iniciamos transmisiones hemos recibido hostigamiento y criminalización de nuestra lucha por parte de las autoridades federales, estatales y municipales y de caciques de la región. En comunicados pasados les hemos dado a conocer varios casos de represión, hostigamiento y persecución jurídica que hemos padecido por defender nuestros legítimos derechos. Queremos en esta ocasión darles a conocer que el día viernes 30 de octubre del presente año, hemos confirmado con el apoyo del Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan” que nuevamente nuestro compañero David Valtierra Arango tiene otra demanda en su contra, ahora bajo la causa penal 257-III/2009 y que desde el día 13 de octubre del presente año, el Juez Penal de Primera Instancia del Distrito de Abasolo con sede en Ometepec, Gro., el Lic. Derly Arnaldo Alderete Cruz, ha girado la orden de aprehensión en contra de nuestro compañero, quien está acusado por los delitos de “privación de la libertad personal y robo, en agravio de Ariosto Rocha Ramírez”.

Queremos recordarles que es la segunda demanda que enfrenta nuestro compañero, actualmente ya va para dos años que está enfrentando un delito igual, “por privación ilegal de la libertad personal en agravio de Narcico García” por lo que está bajo fianza y cada fin de semana ha tenido que ir a firmar al mencionado juzgado. Ambas demandas están basadas en invenciones y mentiras, y como ustedes ya se habrán dado cuenta, esto es una persecución, es la criminalización del trabajo de nuestro compañero por participar de manera decidida en los defensa de nuestro derechos indígenas ante los hechos arbitrarios de la cacique priísta Aceadth Rocha Ramírez, actual diputada local, dos veces presidente municipal de Xochistlahuaca y varias veces diputada local. Como es muy evidente y como lo hemos venido denunciando, detrás de estas demandas está la mencionada cacique. Ahora el “agraviado” es su hermano Ariosto Rocha Ramírez, quien es conductor del “espacio noticiero” de la radio pirata “La líder” propiedad de la cacique, instrumento de desinformación y ataque a los opositores.

 Según nos hemos enterados, no es solamente nuestro compañero David Valtierra Arango el que cuenta con orden de aprehensión, sino que hay vari@s opositores de los diferentes partidos políticos que han disputado el poder al gobierno caciquil de Aceadth Rocha Ramírez. Con esto es muy evidente la persecución a todo opositor que resiste o denuncia los robos, las injusticias, los saqueos, malversaciones de los recursos públicos de parte del gobierno caciquil. El día de hoy domingo 01 de noviembre, se llevaron a cabo varios operativos a cargo del Ministerio Público con la finalidad de aprehender a los opositores: se puso un operativo en la entrada a la comunidad de Xochistlahuaca, otro operativo en el lugar conocido como “las cruces”, desviación hacia Tlacoachistlahuaca, afortunadamente hasta el momento nadie ha caído. Con estos hechos en pleno días de fiesta de los muertos, se intimida y se hostiga a los opositores, todo esto bajo la aprobación del “estado de derecho” y con el respaldo de las instancias de “procuración y justicia”, que como todos ya lo sabemos porque lo hemos padecido, se vende al mejor postor.

 Ante estos hechos, no nos queda más que acudir a su solidaridad, solicitando la difusión de estos hechos y pedirles que estén al pendiente de lo que pudiera ocurrir en Xochistlahuaca en estos días que vienen.

 Por nuestra parte vamos a seguir informándoles, ya estamos también organizándonos para detener de manera colectiva, como pueblo y como organización este nuevo ataque de la cacique.

¡Ni un compañer@ más a la cárcel!

¡Libertad a tod@s l@s pres@s políticos!

 ¡Nunca más un México sin Nosotr@s!

¡Nunca más un México sin Nuestra Palabra! 

Atentamente Coordinación General de Radio Ñomndaa, La Palabra del Agua.

 Suljaa’, Guerrero, México, a 01 de Noviembre del 2009.

ASARO / 666 Satan Ismo Critico Presentan:

•Octubre 22, 2009 • Dejar un comentario

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Cooperativa de Trabajo Hormiga en Oaxaca

•Octubre 12, 2009 • Dejar un comentario

Valeria [imagen]

Tiqqun – Insurrección

•Octubre 3, 2009 • Dejar un comentario

PINTURAS DE LA INSURRECCION

TIQQUN

– ¿C ó m o h a c e r ?

Don’t know what I want,

but I know how to get it.

Sex Pistols, Anarchy in the UK

I

Veinte años. Veinte años de contra-revolución. De contra-revolución preventiva.

En Italia.

Y fuera de Italia.

Veinte años de un sueño de alambre de espino, poblado de vigías. De un sueño de los

cuerpos, impuesto por el toque de queda.

Veinte años. El pasado no pasa. Porque la guerra continúa. Se ramifica. Se prolonga.

En una articulación mundial de dispositivos locales. En un calibrado inédito de las

subjetividades. En una nueva paz de superficie.

Una paz armada

bien hecha para cubrir el desarrollo de una imperceptible

guerra civil.

Hace veinte años, era

el punk, el movimiento del 77, el área de la Autonomía,

los Indios metropolitanos y la guerrilla difusa.

De un golpe surgía,

como salido de alguna región subterránea de la civilización,

todo un contra-mundo de subjetividades

que ya no querían consumir, que ya no querían producir,

que no querían ni siquiera ya ser subjetividades.

La revolución era molecular, la contra-revolución no lo fue menos.

SE dispuso ofensivamente,

después duraderamente,

toda una compleja máquina para neutralizar lo que era portador de intensidad.

Una máquina para desactivar todo lo que podría explotar.

Todos los individuos de riesgo,

los cuerpos indóciles,

las agregaciones humanas autónomas.

Luego fueron veinte años de estupidez, de vulgaridad, de aislamiento y de desolación.

¿Cómo hacer?

Alzarse. Alzar la cabeza. Por elección o por necesidad. Poco importa, en verdad, desde

ahora.

Mirarse a los ojos y decir que volvemos a comenzar. Que todo el mundo lo sepa,

lo más rápido posible.

Volvemos a comenzar.

Se acabó la resistencia pasiva, el exilio interior, el conflicto por sustracción, la

supervivencia. Volvemos a comenzar. En veinte años, hemos tenido el tiempo de ver.

Hemos comprendido.

La demokracia para todos, la lucha “anti-terrorista”, las masacres

de Estado, la reestructuración capitalista y su Gran Obra de depuración social,

por selección,

por precarización,

por normalización,

por “modernización”.

Hemos visto, hemos comprendido. Los métodos y los objetivos. El destino que SE nos

reserva. El que SE nos rechaza. El estado de excepción. Las leyes que ponen a la

policía, a la administración, a la magistratura por encima de las leyes. La

judicialización, la psiquiatrización, la medicalización de todo lo que se sale del cuadro.

De todo lo que huye.

Hemos visto.

Hemos comprendido.

Los métodos y los objetivos.

Cuando el poder establece en tiempo real su propia legitimidad,

cuando su violencia se vuelve preventiva

y su derecho es un “derecho de injerencia”,

entonces ya no sirve de nada tener razón. Tener razón contra él.

Hay que ser más fuerte, o más astuto. Es por esto también

por lo que volvemos a comenzar.

Volver a comenzar no es nunca volver a comenzar algo. Ni retomar un asunto justo

donde lo habíamos dejado. Lo que vuelve a comenzar es siempre otra cosa. Es siempre inaudito.

Porque no es el pasado lo que nos empuja, sino precisamente lo que en él no ha advenido.

Y porque somos también nosotros mismos, entonces, quienes volvemos a comenzar.

Volver a comenzar quiere decir: salir de la suspensión. Restablecer el contacto entre

nuestros devenires.

Partir,

de nuevo,

desde donde estamos,

ahora.

Por ejemplo, hay golpes

que ya no SE nos darán.

El golpe de la “sociedad”. A transformar. A destruir. A volver mejor.

El golpe del pacto social. Que algunos quebrarían mientras que los otros pueden fingir

“restaurarlo”.

Estos golpes, no SE nos darán más.

Hay que ser un elemento militante de la pequeño-burguesía planetaria,

un ciudadano verdaderamente

para no ver que ya no existe,

la sociedad.

Que ha implosionado. Que ya no es más que un argumento para el terror de los que

dicen re/presentarla.

A ella que se ha ausentado.

Todo lo que es social se nos ha vuelto extranjero.

Nosotros nos consideramos absolutamente desligados de toda obligación, de toda

prerrogativa, de toda pertenencia social.

“La sociedad”,

es el nombre que ha recibido a menudo lo Irreparable,

lo Inasumible.

Quien rechaza este cebo deberá dar

un paso de distancia.

Operar

un ligero desplazamiento respecto de la común lógica del Imperio y de su contestación,

la de la movilización, respecto de su común temporalidad, la de la urgencia.

Volver a comenzar quiere decir: sumarse a la secesión social, a la opacidad, entrar

en desmovilización,sustrayendo hoy a tal o tal red imperial de producción-consumo los

medios de vivir y de luchar para, en el momento elegido, barrenarla.

Nosotros hablamos de una nueva guerra,

de una nueva guerra de partisanos. Sin frente ni uniforme, sin ejército ni batalla

decisiva.

Una guerra cuyos focos se despliegan a distancia de los flujos mercantes aunque

conectados a ellos.

Hablamos de una guerra totalmente en latencia. Que tiene el tiempo.

De una guerra de posición.

Que se libra ahí donde estamos.

En el nombre de nadie.

En el nombre de la existencia misma,

que no tiene nombre.

Operar ese ligero desplazamiento.

Ya no temer a su tiempo.

“No temer a su tiempo es una cuestión de espacio”.

En el squat. En la orgía. En la revuelta. En el tren o el pueblo ocupado. En la búsqueda,

en medio de desconocidos de una free party inencontrable. Hago la experiencia de ese

ligero desplazamiento.

La experiencia de mi desubjetivación. Yo devengo, me vuelvo

una singularidad cualquiera. Un juego se insinúa entre mi presencia y todo el aparato de cualidades que me están ordinariamente vinculadas.

En los ojos de un ser que, presente, quiere estimarme por lo que yo soy, saboreo la

decepción, su decepción por ver que he devenido tan común, tan perfectamente

accesible. En los gestos de otro, es una inesperada complicidad.

Todo lo que me aísla como sujeto, como cuerpo dotado de una configuración pública de atributos, siento que se derrite. Los cuerpos se deshilachan en su límite.

En su límite, se indistinguen. Barrio tras barrio, lo cualquiera arruina la equivalencia. Y yo alcanzo una desnudez nueva,

una desnudez impropia, como vestida de amor.

¿Se evade uno alguna vez solo de la prisión del Yo?

En el squat. En la orgía. En la revuelta. En el tren o el pueblo ocupado. Nos volvemos a

encontrar.

Nos volvemos a encontrar

como singularidades cualquiera. Esto es

no sobre la base de una común pertenencia,

sino de una común presencia.

Es esto

nuestra necesidad de comunismo. La necesidad de espacios de noche, donde podamos

reencontrarnos

más allá

de nuestros predicados.

Más allá de la tiranía del reconocimiento. Que impone el re/conocimiento como

distancia final entre los cuerpos. Como ineluctable separación.

Todo lo que SE –el novio, la familia, el entorno, la empresa, el Estado, la opinión– me

reconoce, es por ahí por donde SE cree que me tienen.

Por el recuerdo constante de lo que soy, de mis cualidades, SE querría abstraerme de

cada situación. SE me querría exigir en toda circunstancia una fidelidad a mí mismo que es una fidelidad a mis predicados.

SE espera de mí que me comporte como hombre, empleado, parado, madre, militante o filósofo.

SE quiere contener entre los bordes de una identidad el curso imprevisible de mis

devenires.

SE me quiere convertir a la religión de una coherencia que SE ha escogido para mí.

Más soy reconocida, más mis gestos se encuentran trabados, interiormente trabados.

Heme aquí capturada por la malla ultra-ajustada del nuevo poder. En las redes

impalpables de la nueva policía: LA POLICÍA IMPERIAL DE LAS CUALIDADES.

Hay toda una red de dispositivos en los que me hundo para “integrarme”, y que me

incorporan esas cualidades.

Todo un pequeño sistema de fichaje, de identificación y de policiaje mutuos.

Toda una prescripción difusa de la ausencia.

Todo un aparato de control comporta/mental, que apunta al panoptismo, a la

privatización transparencial, a la atomización.

Y en el cual yo forcejeo.

Necesito devenir anónima. Para estar presente.

Más soy anónimo, más estoy presente.

Necesito zonas de indistinción

para acceder a lo Común.

Para no reconocerme ya en mi nombre. Para no escuchar en mi nombre sino la voz que lo llama.

Para hacer consistir el cómo de los seres, no lo que son, sino cómo son lo que son. Su

forma-de-vida.

Necesito zonas de opacidad en donde los atributos,

incluso criminales, incluso geniales,

ya no se separen de los cuerpos.

Devenir cualquiera. Devenir una singularidad cualquiera, no está dado.

Siempre posible, pero nunca dado.

Hay una política de la singularidad cualquiera.

Que consiste en arrancar al Imperio

las condiciones y los medios,

incluso intersticiales,

de experimentarse como tal.

Es una política, porque supone una capacidad de enfrentamiento,

y porque una nueva agregación humana

le corresponde.

Política de la singularidad cualquiera: liberar esos espacios en los que ningún acto ya es asignado a ningún cuerpo dado.

Donde los cuerpos reencuentran la aptitud al gesto que la sabia disposición de los

dispositivos metropolitanos –computadoras, automóviles, escuelas, cámaras, portátiles,

gimnasios, hospitales, televisiones, cines, etc.– les había disimulado.

Reconociéndolos.

Inmovilizándolos.

Haciendo que giren en el vacío.

Haciendo existir la cabeza separadamente del cuerpo.

Política de la singularidad cualquiera.

Un devenir-cualquiera es más revolucionario que no importa qué ser-cualquiera.

Liberar los espacios nos libera cien veces más que no importa que “espacio liberado”.

Más que de poner en acto un poder, gozo de la puesta en circulación de mi potencia.

La política de la singularidad cualquiera reside en la ofensiva. En las circunstancias, los

momentos y los lugares en los que serán arrancados las circunstancias, los momentos y los lugares de un anonimato tal, de una parada momentánea en estado de simplicidad, de un anonimato tal, la ocasión de extraer de todas nuestras formas la pura adecuación a una presencia,

la ocasión de estar y ser, al fin,

ahí.

II

¿Cómo hacer? No ¿Qué hacer? ¿Cómo hacer? La cuestión de los medios. No la de los

fines, la de los objetivos, de lo que hay que hacer, estratégicamente, en lo absoluto.

La cuestión de lo que podemos hacer, tácticamente, en situación,

y de la adquisición de esta potencia.

¿Cómo hacer? ¿Cómo desertar? ¿Cómo funciona? ¿Cómo conjugar mis heridas y el

comunismo? ¿Cómo permanecer en guerra sin perder la ternura?

La cuestión es técnica. No un problema. Los problemas son rentables.

Alimentan a los expertos.

Una cuestión.

Técnica.

Que se redobla en cuestión de las técnicas de transmisión de esas técnicas.

¿Cómo hacer? El resultado contradice siempre al fin. Porque plantear un fin

es todavía un medio,

otro medio.

¿Qué hacer? Babeuf, Tchernychevsky, Lenin. La virilidad clásica reclama un

analgésico, un espejismo, cualquier cosa. Un medio para ignorarse un poco. En tanto

que presencia.

En tanto que forma-de-vida. En tanto que ser en situación, dotado de inclinaciones.

De inclinaciones determinadas.

¿Qué hacer? El voluntarismo como último nihilismo. Como nihilismo propio

a la virilidad clásica.

¿Qué hacer? La respuesta es simple: someterse una vez más a la lógica de la

movilización, a la temporalidad de la urgencia. Bajo pretexto de rebelión. Plantear fines,

palabras. Tender hacia su cumplimiento. Hacia el cumplimiento de las palabras.

Mientras tanto, dejar la existencia para más tarde. Ponerse entre paréntesis. Alojarse en la excepción de sí. A distancia del tiempo. Que pase. Que no pase. Que se pare. Hasta…

Hasta el próximo.

Fin.

¿Qué hacer? Dicho de otra manera: vivir es inútil. Todo lo que no habéis vivido, la

Historia os lo devolverá.

¿Qué hacer? Es el olvido de sí que se proyecta sobre el mundo.

Como olvido del mundo.

¿Cómo hacer? La cuestión del cómo. No de eso que un ser, un gesto, una cosa es, sino

de cómo es eso que es. De cómo sus predicados se relacionan con él.

Y él con ellos.

Dejar ser. Dejar ser la abertura entre el sujeto y sus predicados. El abismo de la

presencia. Un hombre no es “un hombre”. “Caballo blanco” no es “caballo”.

La cuestión del cómo. La atención al cómo. La atención a la manera en que una

mujer es, y no es,

una mujer –hacen falta dispositivos para hacer de un ser de sexo femenino “una mujer”,

o de un hombre con la piel negra “un negro”.

La atención a la diferencia ética. Al elemento ético. A las irreductibilidades que le

atraviesan. Lo que pasa entre los cuerpos en una ocupación es más interesante que la

ocupación misma.

¿Cómo hacer? quiere decir que el enfrentamiento militar con el Imperio debe ser

subordinado a la intensificación de las relaciones en el interior de nuestro partido. Que

lo político no es más que cierto grado de intensidad en el seno del elemento ético. Que

la guerra revolucionaria no debe ser ya confundida con su representación: el

movimiento bruto del combate.

La cuestión del cómo. Volverse atento al haber-lugar de las cosas, de los seres. A su

acontecimiento. A la obstinada y silenciosa prominencia de su temporalidad propia

bajo el aplastamiento planetario de todas las temporalidades

por la de la urgencia.

El ¿Qué hacer? como ignorancia programática de esto. Como fórmula inaugural

del desamor atareado.

El ¿Qué hacer? vuelve. Desde hace varios años. Desde mitad de los años 90, más que

desde Seattle. Un revival de la crítica hace como si se enfrentara al Imperio con slogans, las recetas de los años 60. Salvo que esta vez, se simula. Se simula la inocencia, la indignación, la buena consciencia y la necesidad de sociedad. Se vuelve a poner en circulación toda la vieja gama de los afectos social-demócratas. De los afectos

cristianos.

Y de nuevo, las manifestaciones. Las manifestaciones mata-deseos. Donde no pasa

nada.

Y que ya no manifiestan

sino la ausencia colectiva.

Hasta el fin.

Para los que tienen nostalgia de Woodstock, de la ganja, de mayo del 68 y del

militantismo, están las contra-cumbres. SE ha reconstruido el decorado, falta lo posible.

He aquí lo que ordena el ¿Qué hacer? hoy: ir a la otra parte del mundo a contestar

la mercancía global.

A la vuelta, está la foto en los diarios… ¡Todos solos juntos!… Érase una vez…

¡Qué juventud!

Lástima para esos cuantos cuerpos vivos perdidos allí, buscando en vano un espacio

para su deseo.

Vuelven un poco más fastidiados. Un poco más vaciados. Reducidos.

De contra-cumbre en contra-cumbre, acabarán al fin comprendiendo. O no.

No se contesta al Imperio por su gestión. No criticamos al Imperio.

Nos oponemos a sus fuerzas.

Ahí donde estemos.

Decir lo que a uno le parece tal o tal alternativa, ir allí donde SE nos llama, todo esto ya

no tiene sentido. No hay proyecto global alternativo al proyecto global del Imperio.

Pues no hay proyecto global del Imperio. Hay una gestión imperial. Toda gestión es

mala. Los que reclaman otra sociedad harían mejor comenzando por ver que ya no

quedan. Y tal vez cesarían entonces de ser aprendices-gestores. Ciudadanos. Ciudadanos indignados.

El orden global no puede ser tomado por enemigo. Directamente.

Pues el orden global no tiene lugar. Al contrario. Es más bien del orden de los no-lugares.

Su perfección no es la de ser global, sino la de ser globalmente local. El orden global es

la conjura en acto de todo acontecimiento porque es la ocupación acabada, autoritaria,

de lo local.

Uno no se opone al orden global sino localmente. Por la extensión de las zonas de

sombra sobre los mapas del Imperio. Por su puesta en contacto progresiva.

Subterránea.

La política que viene. Política de la insurrección local contra la gestión global. De la

presencia recobrada sobre la ausencia de sí. Sobre la extrañeza ciudadana, imperial.

Recobrada por el robo, el fraude, el crimen, la amistad, la enemistad, la conspiración.

Por la elaboración de modos de vida que sean también

modos de lucha.

Política del tener-lugar.

El Imperio no tiene lugar. Administra la ausencia haciendo planear por todas partes la

amenaza palpable de la intervención policial. Quien busca en el Imperio un adversario

al que medirse encontrará el aniquilamiento preventivo.

Ser percibido, de aquí en adelante, es ser vencido.

Aprender a devenir indiscernibles. A confundirnos. Volver a degustar

el anonimato,

la promiscuidad.

Renunciar a la distinción,

Para desarticular la represión:

componer en el enfrentamiento las condiciones más favorables.

Volverse astutos. Devenir despiadados. Y para esto

devenir cualquieras.

¿Cómo hacer? es la cuestión de los niños perdidos. Aquéllos a los que no se ha

preguntado. Los que no son seguros en sus gestos. A los que nada ha sido dado. Cuya

criaturalidad no deja de traicionarse.

La revuelta que viene es la revuelta de los niños perdidos.

El hilo de la transmisión histórica ha sido roto. Incluso la tradición revolucionaria nos

deja huérfanos. El movimiento obrero sobre todo. El movimiento obrero que se ha

vuelto instrumento de una integración superior al Proceso. Al nuevo Proceso,

cibernético, de valorización social.

En 1978, el PCI, el “partido de manos limpias”, lanzó en su nombre

la caza a la Autónoma.

En nombre de su concepción clasista del proletariado, de su mística de la sociedad,

del respecto del trabajo, de lo útil y de la decencia.

En nombre de la defensa de los “avances democráticos” y del Estado de derecho.

El movimiento obrero que se habrá sobrevivido en el operaísmo.

Única crítica existente del capitalismo desde el punto de vista de la Movilización Total.

Doctrina temible y paradójica,

que habrá salvado el objetivismo marxista no hablando más que de “subjetividad”.

Que habrá llevado a un refinamiento inédito la denegación del cómo.

La reabsorción del gesto en su producto.

La urticaria del futuro anterior.

De lo que toda cosa habrá sido.

La crítica se ha vuelto vana. La crítica se ha vuelto vana porque equivale a una ausencia.

En cuanto al orden dominante, todo el mundo sabe a qué atenerse. Nosotros no tenemos

ya necesidad de teoría crítica. No tenemos necesidad de profesores. La crítica gira a

favor de la dominación, desde ahora. Incluso la crítica de la dominación.

Ella reproduce la ausencia. Nos habla desde donde no estamos. Nos propulsa a otra

parte. Nos consume. Es cobarde. Y permanece al abrigo cuando nos envía a una

carnicería.

Secretamente enamorada de su objeto, no cesa de mentirnos.

De ahí los idilios tan cortos entre proletarios e intelectuales comprometidos.

Esos matrimonios de razón donde no se tiene la misma idea ni del placer ni de la

libertad.

Más que nuevas críticas, son nuevas cartografías las que necesitamos.

Cartografías no del Imperio, sino de las líneas de fuga hacia fuera de él.

¿Cómo hacer? Necesitamos mapas. No mapas de lo que está fuera del mapa.

Sino mapas de navegación. Mapas marítimos. Herramientas de orientación. Que no

tratan de decir, de representar lo que hay en el interior de los diferentes archipiélagos de la deserción, sino que nos indican cómo llegar, cómo unirnos a ellos.

Portuarios.

III

Estamos a Martes 17 de Septiembre de 1996, poco antes del alba. El ROS

(Reagrupamiento Operacional Especial) coordina en toda la península el arresto de 70

anarquistas italianos.

Se trata de poner término a 15 años de investigaciones infructuosas que tenían por

objeto a anarquistas insurreccionales.

La técnica es conocida: fabricar un “arrepentido”, hacerle denunciar la existencia de una vasta organización subversiva jerarquizada.

Después acusar sobre la base de esta creación quimérica a todos aquéllos a los que se

quiere neutralizar por formar parte.

Una vez más, secar el mar para coger a los peces.

Incluso cuando no se trata más que de un estanque minúsculo.

Y de algunos gobios.

Una “nota informativa de servicio” escapó al ROS

en relación a este asunto.

Se expone su estrategia.

Fundada sobre los principios del general Dalla Chiesa, el ROS es el servicio imperial

tipo de contra-insurrección.

Trabaja sobre la población.

Allí donde una intensidad se produce, allí donde algo ha pasado, él es el french doctor

de la situación. El que pone,

con el pretexto de profilaxis,

los cordones sanitarios cuyo objeto es aislar

el contagio.

Lo que teme, lo dice. En este documento, escribe. Lo que teme, es “el pantano

del anonimato político”.

El Imperio tiene miedo.

El Imperio tiene miedo de que nos volvamos cualquieras. Un medio delimitado, una

organización combatiente. No los teme. Pero una constelación expansiva de squats, de

granjas autogestionadas, de habitaciones colectivas, de reuniones fine a se stesso, de

radios, de técnicas y de ideas. El conjunto ligado por una intensa circulación de los

cuerpos, y de los afectos entre los cuerpos. Es otra cosa.

La conspiración de los cuerpos. No de los espíritus críticos, sino de las corporeidades

críticas. He ahí lo que el Imperio teme. He ahí lo que lentamente adviene,

con el incremento de los flujos,

de la deserción social.

Hay una opacidad inherente al contacto de los cuerpos. Y que no es compatible con el

reino imperial de una luz que ya no ilumina las cosas

sino para desintegrarlas.

Las Zonas de Opacidad Ofensiva no están

por crear.

Están ya ahí, en todas las relaciones en las que sobreviene una verdadera

puesta en juego de los cuerpos.

Lo que hace falta, es asumir que tomamos parte en esta opacidad. Y dotarse de los

medios

de extenderla,

de defenderla.

Por todas partes en donde se llega a desarticular los dispositivos imperiales, a arruinar

todo el trabajo cotidiano del Biopoder y del Espectáculo para exceptuar de la población

una fracción de ciudadanos. Para aislar nuevos untorelli. En esta indistinción

reconquistada

se forma espontáneamente

un tejido ético autónomo,

un plan de consistencia

secesionista.

Los cuerpos se agregan. Recuperan el aliento. Conspiran.

Que tales zonas estén condenadas al aplastamiento militar importa poco. Lo que

importa,

es cada vez

arreglar una vía de retirada bastante segura. Para volverse a agregar en otra parte.

Más tarde.

Lo que sustentaba el problema de ¿Qué hacer?, era el mito de la huelga general.

Lo que responde a la pregunta ¿Cómo hacer?, es la práctica de la HUELGA

HUMANA.

La huelga general permitía interpretar que había una explotación limitada

en el tiempo y en el espacio,

una alienación parcelaria, debida a un enemigo reconocible, luego derrotable.

La huelga humana responde a una época en la que los límites entre el trabajo y la vida

acaban por difuminarse.

Donde consumir y sobrevivir, producir “textos subversivos” y precaverse de los efectos más nocivos de la civilización industrial, hacer deporte, el amor, ser padre o estar con Prozac.

Todo es trabajo.

El Imperio gestiona, digiere, absorbe y reintegra

todo lo que vive.

Incluso “lo que soy”, la subjetivación que no desmiento hic et nunc,

todo es productivo.

El Imperio ha puesto todo a trabajar.

Idealmente, mi perfil profesional coincidirá con mi propio rostro.

Incluso si no sonríe.

Las muecas del rebelde se venden muy bien, después de todo.

Imperio, es decir que los medios de producción se han convertido en medios de control

al mismo tiempo que lo contrario se comprobaba.

Imperio significa que de ahora en adelante el momento político domina

el momento económico.

Y contra esto, la huelga general no puede ya nada.

Lo que hay que oponer al Imperio, es la huelga humana.

Quien nunca ataca las relaciones de producción sin atacar al mismo tiempo

las relaciones afectivas que las sostienen.

Quien socava la economía libidinal inadmisible,

restituye el elemento ético –el cómo– reprimido en cada contacto entre los cuerpos

neutralizados.

La huelga humana, es la huelga que, allí donde SE esperaba

tal o tal reacción previsible,

tal o tal tono apenado o indignado,

PREFIERE NO.

Se disimula al dispositivo. Lo satura, o lo estalla.

Se recobra, prefiriendo

otra cosa.

Otra cosa que no está circunscrita en las posibilidades autorizadas por el dispositivo.

En la ventanilla de tal o tal servicio social, en las cajas de tal o tal supermercado, en

Una conversación cortés, en una intervención de los polis,

según la relación de fuerza,

la huelga humana hace consistir el espacio entre los cuerpos,

pulveriza el double bind en el que están capturados,

los conduce a la presencia.

Hay todo un luddismo por inventar, un luddismo de los engranajes humanos

que hacen girar el Capital.

En Italia, el feminismo radical ha sido una forma embrionaria de la huelga humana.

“¡Basta de madres, de mujeres y de hijas, destruyamos las familias!” era una invitación

al gesto de romper los encadenamientos previstos,

de liberar los posibles comprimidos.

Era un atentado a los comercios afectivos fracasados, a la prostitución ordinaria.

Era una llamada al sobrepasamiento de la pareja, como unidad elemental de gestión

de la alienación.

Llamada a una complicidad, entonces.

Práctica insostenible sin circulación, sin contagio.

La huelga de las mujeres llamaba implícitamente a la de los hombres y los niños,

llamaba a vaciar las fábricas, las escuelas, los despachos y las prisiones,

a reinventar para cada situación otra manera de ser, otro cómo.

La Italia de los años 70 era una gigantesca zona de huelga humana.

Las auto-rebajas, los atracos, los barrios okupados, las manifestaciones armadas, las

radios libres, los innumerables casos de “Síndrome de Estocolmo”,

incluso las famosas cartas de Moro detenido, hacia el final, eran

prácticas de huelga humana.

Los estalinistas hablaban entonces de “irracionalidad difusa”, y ya es decir.

Hay autores también

en los que se está todo el tiempo

en huelga humana.

En Kafka, en Walser,

o en Michaux,

por ejemplo.

Adquirir colectivamente esta facultad de sacudir

las familiaridades.

Este arte de frecuentar en sí-mismo

al huésped más inquietante.

En la guerra presente,

en la que el reformismo de urgencia del Capital debe tomar los hábitos del

revolucionario para hacerse entender,

en la que los combates más demókratas, los de las contra-cumbres,

recurren a la acción directa,

un papel nos está reservado.

El papel de mártires del orden demokrático,

que golpea preventivamente todo cuerpo que podría pegar.

Yo debería dejarme inmovilizar ante una computadora mientras las centrales

nucleares explotan, debería dejar que SE juegue con mis hormonas o a envenenarme.

Debería entonar la retórica de la víctima. Porque, está claro,

todo el mundo es víctima, los opresores mismos.

Y saborear que una discreta circulación del masoquismo

vuelva a dar encanto a la situación.

La huelga humana, hoy, es

rechazar jugar el rol de la víctima.

Atacar este rol.

Reapropiarse de la violencia.

Arrogarse la impunidad.

Hacer comprender a los ciudadanos pasmados

que aunque no entren en la guerra están de todos modos.

Que allí donde SE nos dice que es eso o morir, es siempre

en realidad

eso y morir.

Así,

de huelga humana

en huelga humana, propagar

la insurrección,

donde ya no hay sino,

donde somos todos

singularidades

cualquiera.

Smek y La Caminera [Inauguración]

•Septiembre 7, 2009 • Dejar un comentario

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