¿Cómo se baila el hip hop? #3

Del miedo a bailar al desprecio por el rítmo colectivo…

 

 

Les gusta experimentar lo infinito y son puntos en el espacio, les gusta comportarse como lo eterno y son devorados por el tiempo fluyente.  Sigfried Kracauer

Hace tiempo, durante un viaje de regreso que hice a la ciudad de Tijuana terminé la noche en una fiesta de amigos en algún lugar cercano a Rosarito. Mientras todos bailaban ad libitum, yo ensayaba con cierta timidez algunos pasos aprendidos durante la década pasada. Enorme sorpresa me llevé al ver que mi amigo bailaba como si aún fuera 1987. Inmediatamente me dí cuenta de mi error: los pasos podrán envejecer pero la energía del cuerpo no desaparece.  Por lo tanto, no se trataba de que su forma de bailar fuera ochentosa, lo importante era comprender cómo es que había adquirido -durante la decada de los ochenta-, su especial idea del movimiento, del cuerpo y del rítmo. Esa vitalidad que acompaña el devenir histórico de los cuerpos. A veces, el aprendizaje del cuerpo lleva cierto tiempo, los deseos se van fundando a razón de rutinas que se vuelven experiencia ¿Y después? Ah, eso no importa. Después llegará el momento en que el cuerpo colectivo devenga en una gigantesca materia informe pero llena de vida, rítmo y necesario olvido de sí.

Es por ello que exponer el vidio dedicado a The Beggining de Spencer Parker tiene el siguiente sentido: recomponer una cierta memoria del cuerpo de los últimos treinta años. Cuando las culturas del baile eran consideradas puro hedonismo retard, consumismo y arte del cuerpo y sus superficies. El baile de miles de zombies cuya única voluntad es agotar las potencias del cuerpo, aumentando de esta manera, una cierta duración inconciente del goce ¿Quién no ha pasado bailando horas hasta el amanecer? ¿Quién no ha descansado mientras baila sólo para encontrar las fuerzas para seguir con mayor intensidad?

Es la memoria recuperada de esos cuerpos singulares, que ensayan diversas maneras de estar en el mundo, la que intenta retornar a travez del uno imposible de la multitude. El video demuestra que no hay uno sin multitude: el goce es acumulación y derroche de fuerzas en juego. De pronto las formas se singularizan, toman cuerpo, surgen las madonnas del mundo y los mc hammers que desaparacen tras la cortina de los miles, de los cientos de lo informe. Sólo de esta manera vuelve a cobrar vida la marea de sudor y sangre. Ésta fue la enseñanza aún por aprender de las culturas ravers: en el baile, no hay sentido sin cuerpo que lo acoja.

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~ por 666ismocritico en mayo 10, 2011.

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