666 Satan inc. 1er Reporte Anual.

666© Agencia de colocaciones – historia de una exposición.

Seminario itinerante de práctica artística y reflexión política, cooperativa de trabajo hormiga, 666 ismo critico, Satán ismo critico, 666 cooperativa, 666 agencia de colocaciones…

¿Por qué tantos nombres?, ¿por qué tal proliferación?, ¿qué significan, a quiénes identifican? ¿Nos creerían si les dijéramos que los nombres no importan? Los nombres no importan, identifican ciertas actividades y algunos de los compañeros que nos ayudaron en ellas, es la manera en que identificamos nuestro trabajo en el fanzine, las charlas y conferencias, entre otras cosas. Muchas veces fueron otras personas ajenas al proyecto quienes escogieron el nombre con el cual iba a salir nuestra colaboración. Los nombres no importan. Sin embargo diremos lo siguiente, 666 proviene de los deliciosos tormentos de la cultura popular, autodidactas que somos retomamos del rock su elemento posible de teoría crítica, de construcción de comunes, lo disolvemos como alquimistas en lucha que somos en un ismo (critico) ¿y qué nos queda? Satán ismo critico, pensamiento situado y falsamente de vanguardia, roñoso y jacobino, piensen lo que significa denominar 666 a una iniciativa rebelde en un país católico y derechón…

Pensamos que los encuentros raros, desacostumbrados siempre son buenos (mejores que los desencuentros sin duda), ¿hip hop + Paolo Virno? Y ¿por qué no? Se trata de fundar nuevos territorios para el discurso crítico que, salido de madres, desorbitado repose en los agitados cauces de la revuelta social sin fin.  Que tenga como resultado el emplazamiento de un argumento que nos lleve a posiciones teóricas resistentes decididas a ser puestas en práctica inmediatamente. Nuestra publicación está llena de horrores no es para el lector académico, estamos siempre a la búsqueda del lector que también esta buscándonos…

…detengamos un momento el discurrir de esta charla y preguntemos… ¿Ha llegado el momento de escribir acerca del trabajo del 666? Decir lo que hacemos y cómo lo hacemos qué es lo que pensamos y por qué…pero ¿acaso no es demasiado pronto? La solicitud de escribir  “algo” sobre el trabajo realizado, francamente nos tomó por sorpresa. Primero vino  la sensación ingrata de la desconfianza ¿Qué hemos hecho para recibir esta invitación, acaso se ha iniciado el proceso inevitable de recuperación de tal forma que sólo nos queda rememorar lo realizado? ¿Por fin había arribado el olvidado premio de la atención como consolatio perennis a nuestra labor de solitarios en busca de interlocutores [“un comunista jamás esta solo”]?

La cooperativa como proyecto que aspira a generar conocimiento de uso común apenas se encuentra en obra negra. No estamos en condiciones de escribir las memorias definitivas de una trayectoria aun en curso por lo tanto no podemos mirar hacia atrás pues no hay nada terminado. Tomando todo esto en cuenta nos vino la certeza de que había ocurrido una equivocación, los seises para el mundo del mainstream no existimos, somos nada.

  Y eso tiene sentido: aún no hemos hecho nada significativo. No hemos seguido el viejo y nuevo rito nacional de interpelar al cacique curator en turno, no hemos lanzado ningún manifiesto con el que inauguremos (otra vez) las paradojas interminables del museo sitiado y por lo tanto no hemos sido premiados en ninguna bienal, aún no se ha escrito nada sobre nosotros –ni bueno ni malo-, seguimos sin ser invitados  a ningún coloquio de arte, y hay algo de razón en ello, los seises no somos un grupo artístico en resistencia, nosotros no hacemos arte, no producimos objetos o materiales para el consumo estético.

En tiempos donde el campo artístico importa cada vez menos, en los que unos cuantos y gracias a los beneficios estatales que reciben siguen firmando como artista en los talones de cheque  que  reciben de la beneficencia social nosotros trabajamos con saberes, los hacemos circular por los circuitos rebeldes, por el complicado cableado de la cooperación social.  Disponemos de ellos cuando encontramos algún uso práctico -que no útil- circulamos saberes inútiles, nocivos y molestos para el capital y no sólo eso, nuestros saberes generan una pérdida del tiempo del capital, son horas-nalga perdidas como se dice en las asambleas por acá. Nosotros trabajamos  construyendo encuentros, espacios donde se intenta habitar lo común que nos habita desde siempre.

Cada vez que nos preguntan qué es lo que hacemos nos gusta responder de manera provocadora que lo que nosotros hacemos es hablar, sólo eso. Nos gusta decir que perdemos nuestro tiempo de activistas utilizando tan sólo palabras, ¿genera esto confusión? Tal vez, pero pensamos que es de la confusión donde surgen preguntas que nos llevan a ningún lado, espacio privilegiado de la utopía en torno a la conversación, de la conversación social queremos decir.

Con nuestra labor mantenemos la tensión de habitar el “no es arte”, imposible recuperación de lo que no existe… aún…pero también renunciamos hace tiempo a la crítica de las bellas artes. La renuncia tiene que ver con lo imposible de la encomienda, nada puede salvar al arte de la inflación cultural reinante. Tendríamos que recurrir a nuevos nombres para antiguos ritos, de la desmaterialización del objeto artístico de los años sesentas a la materialización de la palabra arte que confirma su disolución e inanidad en la bondadosa y desinteresada pregunta del banquero generoso: ¿Qué es y cuanto cuesta? Objeto que es identificado es un objeto que puedo comprar.

 Mientras tanto explicamos el arte como quien intenta definir las bondades vitales del aire que respiramos. Nuestro “aún no es arte” depende de su lugar de enunciación, es un cuerpo vacío y su idea también. El arte es potencia de vida, y esta potencia se encuentra en todas partes, es cuestión de hacer las conexiones correctas. Nos gustaría pensar que eso es lo que hacemos, conectamos aventuras  con sus consecuencias poéticas inesperadas. Nada más bello que una poética del anonimato, tan parecido al nombre multiplicado en la ausencia serializada de sus autores múltiples.

Entonces…

 ¿Productores culturales como productores de discurso? Sí, no, sí. Pero nuestro discurso surge posterior al encuentro designado,  aparece como consecuencia de una colaboración, es pues efecto de cooperación.

Reivindicamos los procesos autónomos, es decir no la sola independencia sino la capacidad para crear otros mundos de relación posibles fuera de las limitantes sociales bajo el capital. La diferencia estriba en que no nos interesa producir desde la más recuperable de las independencias si esta no incluye el trabajo cooperante, rechazamos la autogestión si esta no incluye una reflexión activa en torno a la cooperación entre iguales. Rechazamos la noción anarco-liberal de autogestión ya que esta indefectiblemente permeada por las prácticas y modos de producción del capitalismo neoliberal, sea el sujeto empresario emprendedor, sea del hombre que persigue sus propios intereses. Hacemos de la cooperación un momento necesario en la creación de momentos, circunstancias, objetos, imágenes, textos. Para los sujetos cooperantes no hay reglas ni contratos previos a la acción, las reglas se van construyendo según se al caso, los afectos, las intenciones, las historias de vida, los ánimos, vamos, que no es posible dictaminar sobre el discurrir in-mediato de los hombres en su persecución libertaria del acontecimiento.

De lo que podemos hablar y hablaremos en este espacio generosamente concedido será alrededor de una sencilla narración de fracasos y expectativas rotas,  pero que han venido a crear un cierto fracaso fértil en la creación de nuevas posibilidades de colaboración y cooperación. Satán Ismo critico trabaja a partir de la construcción de formas de comunicación menores pero efectivas, el blog, el fanzine, las charlas tete a tete, la radio. Nuestro trabajo consiste en elaborar discursos que generan ruidos, disonancias y alteraciones en el espacio social, ruido que de manera excepcional podría funcionar como interruptor del discurso hegemónico. Reivindicamos nuestro trabajo intelectual como una arrogante critica de lo existente y al hacerlo formamos un bloque discursivo de choque contra las expectativas de recuperación del mainstream.

Para todos aquellos que, en efecto no leen la prolija pero esquiva prensa underground, que no escuchan los programas de las radios libres, que no asisten a los secretos encuentros de cultura libertaria, para aquellos que, ¡en fin! no saben nada de nuestro mundo (¿abajo y a la izquierda?) el cual circunda al que ustedes habitan es tal vez necesario que presentemos algo de lo que hacemos. No prometemos decir verdad alguna, los nombres de los participantes de esta historia serán todos de nuestra invención, las situaciones podrán tener alguna semejanza con el mundo de la vida, pero no nos engañemos de nosotros saldrá puro wishful thinking. Que se apuren a contar su historia quienes se sepan moribundos. Historia todavía no tenemos, solo historias que se han ido acumulando en el camino.

Crónica de una exposición  que viaja dentro de una maleta.

 

Hace unos cuatro o cinco años conocimos a Sandra de la Loza, artista chicana que pasaba una temporada en México. Nos conocimos en una serie de discusiones que organizó el 666 en torno al situacionismo. Pronto nos dimos cuenta que  compartíamos varios intereses lo cual dio origen a una amistad que permitió años más tarde  el montaje de una exhibición de artistas de la ciudad de los Ángeles. Durante este tiempo Sandra ha regresado un par de veces a México. Nos hemos encontrado para tomarnos un café o una cerveza y platicar un poco de muchos temas, decimos un poco porque el tiempo nunca ha sido suficiente. Hemos intercambiado materiales, ella nos muestra el trabajo que se hace por allá y se lleva algunos de nuestros fanzines, así pues, hemos tejido una pequeña red de intercambio. Sandra es una “artivista”, una artista con los ojos bien abiertos a su entorno. Una mezcla bien lograda entre artista y activista, sus intereses pasan sin ningún problema de la estética a la política.  

En una de nuestras conversaciones surgió la idea de montar una exposición con artistas angelinos. Al principio pensamos en algo de arte chicano, una pequeña reflexión de las difíciles relaciones entre México y los Estados Unidos. “Tan lejos de Dios…”fue el nombre que pensamos para este proyecto, retomaba la frase de Porfirio Díaz para sugerir la situación de abandono en la que se encuentran los mexicanos de “este” respecto al “otro lado”. La propuesta tenía posibilidades de realización porque habíamos encontrado un espacio donde no teníamos que lidiar con ningún trámite burocrático, con ninguna restricción dada nuestra extraña condición de no profesionales del arte queriendo montar una exhibición, pero por sobre todas las cosas por nuestro rechazo a las formas contractuales de trabajo.  La Galería Autónoma, un espacio tomado por estudiantes en la UNAM, parecía ser el lugar idóneo. A todos nos gusto la idea, y sobre todo que no teníamos más que asistir a una asamblea de la Galería, proponerlo y si era aceptado el proyecto darle marcha al asunto. Nosotros nos encargamos de plantear el proyecto a los galeros y anotarnos en la lista de expositores, por su parte  nuestra curadora regreso a su ciudad natal con una propuesta para los amigos artistas.

Durante semanas estuvimos en contacto vía Internet. Habíamos platicado un poco sobre lo que se podía hacer con el espacio y nuestros pocos recursos económicos. Le veníamos dando vuelta a la idea de una exposición de materiales baratos, fácilmente reproducibles, que no tuvieran un valor de mercado, algo que los artistas pudieran cedernos sin ninguna  preocupación por su destino ulterior (maltrato por el viaje constante que su condición de exposición itinerante le imponía). Sandra entró en contacto con varios artistas y todos accedieron gustosos, les entusiasmo la idea de exponer sus trabajos en México y sobre todo en un espacio como el que se les proponía. En el camino llegaron otras propuestas, ya que se iba a montar una exposición ligera (por su peso, esencialmente papel) y con artistas que hacen una reflexión estético-política  se pensó en llevarla a Oaxaca y Veracruz, a los espacios donde trabaja la gente que ha participado en distintas luchas incluyendo el levantamiento popular en Oaxaca de Juárez del 2006.

El proyecto de la exhibición contaba con cinco artistas, todos ellos trabajando de alguna manera cierta temática social en particular, desde una posición activa, militante. Todos ellos residentes de la ciudad de  Los Ángeles. Sin embargo no todos eran de origen mexicano, entre los artistas estaba  Ashley Hunt, de origen anglo, Amitis Motevalli una iraní que se ha establecido en Estados Unidos, Arturo Romo, Arnoldo Vargas y la Pocho Research Society, estos últimos de origen mexicoamericano. El sentido de la exposición entonces pasaba a un plano  más amplio, tal y como la misma Sandra lo apuntó en el catálogo de la exposición, se trataba de la implementación de la maquina-desastre del proyecto neoliberal de las últimas décadas y de cómo esta había golpeado duramente a las comunidades de trabajadores de Los Ángeles independientemente de su origen: “En esta exhibición las palabras de Díaz cruzan la frontera y migran hacia el vientre de la bestia… a menudo queda fuera del radar la discusión e investigación en torno al suplicio de los mexicanos y de otros grupos de trabajadores cuya posición  subyugada ha sido directamente impactada por el crecimiento del imperio al interior de las fronteras de los Estados Unidos”. El tema no podía ser más adecuado, “Tan lejos de Dios…” remitía ahora a la situación de abandono de los trabajadores del otro lado, pero también a los de este lado.

 Una exposición  de precariedad, con pocos recursos, compuesta por carteles, fotografías, fotocopias y esténciles viajaba de regreso  a  México como los migrantes ilegales: con lo mínimo y con la ingente necesidad de llegar al “otro lado”, en el catálogo se puede leer lo siguiente: “El viaje inverso de las piezas nos parece un hermoso símil del deambular del necesitado, precario y barato como la vida misma. La exposición entera viajó en una maleta, con un ticket de tercera categoría. Sus materiales son modestos, baratos, sin ningún valor de cambio en el mercado del arte, pero contienen un trabajo producto de la amistad y la lucha, que le confiere una riqueza insospechada y así pues, la exposición que cabe en una maleta seguirá su viaje, su siguiente parada será Oaxaca después… ¿quién puede saberlo?”

Pensábamos montar la exposición a mediados de mayo porque  por esas fechas Sandra tenía posibilidades de venir a presentarla. Quiso el azar que una consecuencia indirecta del capitalismo salvaje lo impidiera, para nuestra mala suerte por esos días se desató una epidemia de influenza y se canceló el otro proyecto en el que ella participaba y que cubría los gastos de su viaje a México. Así pues tuvimos que continuar el montaje solos, nunca habíamos montado una exposición, aun así, nuestra curadora nos dio toda su confianza para que nosotros decidiéramos como quedaría finalmente la disposición de las piezas.

Cada artista había mandado un pequeño comentario sobre su trabajo y una descripción de la pieza enviada. Todos los comentarios venían en inglés, así es que la primera labor era la traducción. Ashley Hunt mandó un par de mapeos que rastreaban de manera critica el discurso que dio legitimidad al “sistema de prisiones” norteamericano, se trataba de una pieza bella y complicada por la cantidad y la disposición del texto, por suerte Lucrecia que ha colaborado muchas veces en el 666 se ofreció para hacer la labor de traducción y corrección de textos. Su trabajo lo hizo de manera impecable como siempre…y así continuó la colaboración con una red de colectivos y amigos que se ofrecieron para sacar adelante el proyecto. Desde unas semanas antes compañeros del Auditorio Che Guevara nos ayudaron a preparar el vino de jamaica que ofrecimos en la inauguración. Zosim de Hoja urbana se unió a las labores de diseño, al final el poster fue resultado de una larga discusión -aún abierta- en torno a las soluciones gráficas a partir del diseño tipográfico, solución moderna sin duda discutible pero que nos interesa continuar indagando en ella. Pasamos un par de tardes produciendo el cartel y el modesto catálogo que acompañó a la exposición. Los compas de la Galería nos ayudaron con el montaje, sin ellos hubiera sido muy difícil -sino es que imposible dada nuestra poca experiencia-, armar la estructura que sostenía los 55 esténciles que componían el santuario que Amitis Motevalli construyó con los rostros de algunas víctimas de la violencia policiaca. Para la inauguración contábamos con la participación de otros amigos, el dub de Radio Zapote sound system y el humor bizarro de Rodrigo Solís que provocó carcajadas a todos los asistentes con sus ingeniosas historias contra los automovilistas y a favor de las novias “normales”.  Al final del día nos sentimos satisfechos, habíamos logrado llevar a buen término la exposición  resultado del trabajo y cooperación de los amigos que es finalmente nuestra apuesta en todo lo que hacemos como 666.

 Un par de días antes del montaje apenas fuimos perfectamente conscientes de que nos habíamos embarcado en algo de lo cual no teníamos ninguna experiencia. Tal vez la confianza en que Sandra se encargaría de ello nos había dado una excesiva tranquilidad. La labor que habíamos asumido se había llevado a cabo sin problema: servir de enlace entre la gente de los Ángeles y la Galería. Nuestra labor, pensábamos, era básicamente propiciar el encuentro. Así es que un miércoles por la noche apenas habíamos resuelto como montar dos de las cinco piezas, las más sencillas por supuesto. Al menos habíamos decidido que todo se haría con cartón y pedacería de madera, materiales de fácil localización en los tiraderos del barrio. Teníamos dos días para solucionar lo que restaba y realmente no sabíamos muy bien como. Cada decisión traía un cuestionamiento, ¿hacer marcos de madera para las fotocopias de Arturo Romo (el tricky translator) no sería una injerencia en la obra? ¿Era inapropiado poner tales marcos? ¿Cómo se coloca la traducción, de manera discreta o que ocupe un espacio igualmente importante al lado de la pieza? Pensábamos que si la exposición es de ellos, el trabajo del montaje debiera ser discreto…Pero, ¿no es ya una injerencia montar el santuario de Amitis sobre cajas de cartón en lugar de pegarlo sobre la pared? ¿No es producto de la ingenuidad el ser atrabancado en unas soluciones y discreto en otras? ¿alguien sabe cómo se pegan las fotografías a la pared sin que se maltraten? En fin…todo lo que no sabíamos, para lo que no estábamos preparados nos exigía una solución. Al final nos dejamos llevar por el instinto de nuestra irresponsabilidad, después de todo no somos ni artistas, ni curadores, ni ningún tipo de profesionista del arte. Después de todo, la finalidad era llevar estos trabajos a espacios en los que las piezas fueran bien recibidas. Además, esta obra tomaría su camino sola, viajaría entre amigos y en cada espacio seria montada con algunas sugerencias básicas pero prácticamente bajo el criterio de quien habita otro espacio de exhibición.

La exposición terminó sin problemas su estancia en la Galería. Unas semanas más tarde inició su recorrido, primera parada  en la Colonia Santo Domingo. Renato, un compañero que está impulsando la Unitierra (Universidad de la Tierra, ciudad de México), organizaba la presentación de un libro. Se trataba de un texto de Claudio Albertani  acerca de los movimientos sociales de los últimos años en México. El espacio escogido fue el centro comunitario Emiliano Zapata, conocido por todos los que viven alrededor como “la escuelita”. Ese espacio fue construido por los colonos que llegaron al lugar en los años setenta, muchos participaron en el levantamiento de los muros y el mantenimiento del espacio, se trataba -dicen los vecinos- de un espacio  de uso comunal hasta que el PRD fue teniendo cada vez más incidencia en el lugar. Conforme el partido fue arraigando mucha gente también se fue alejando. Se trataba pues de un espacio complicado. Lo comentamos con Renato, y el nos dijo que había pensado bastante acerca de la situación, que le parecía que ese espacio debía de ser tomado de nuevo por la gente, a quienes pertenece finalmente y que por eso se usaría para que gente de la colonia junto con gente de la C.A.S.O.T.A (Casa Autónoma Solidaria Oaxaqueña de Trabajo Autogestivo.) de Oaxaca, y gente de otros movimientos se pudieran encontrar y compartir sus experiencias de lucha, que por cierto nada tienen que ver con los partidos políticos. La situación se discutió entre nosotros y se decidió asumir la contradicción  de ocupar nuestro lugar en “la escuelita” y  montar la exposición.

El día de la presentación la constante durante la charla fue una crítica al sistema político mexicano. Nicéforo, un pintor miembro de la APPO habló de la importancia del arte en el movimiento de Oaxaca, sobre todo de las manifestaciones populares, el graffiti, el esténcil…la efervescencia artística que se dio a la par que las movilizaciones. Y por ahí le siguieron los ponentes hasta que llegó la hora de las preguntas y comentarios del público. La gente que estaba en la cafetería estaba rodeada de las fotografías de Arnoldo Vargas, que muestran la aparente tranquilidad de una zona residencial de clase media baja. Casitas y calles limpias, un joven en patineta, un jornalero o tal vez un jardinero en la calle solitaria, pero siempre hay algo que perturba: la omnipresencia de la humareda de una fábrica. Curioso, todos los que vieron la fotografía se inquietaban, o extrañaban por esa presencia, pues en realidad las escenas eran apacibles. Del otro lado, estaba colocado el santoral fotocopiado de Arturo Romo, un santoral de desechos urbanos, motivos “sagrados” en xerox… ¿basura sagrada? ¿Mitología desde lo cotidiano? Detrás de las sillas, a espaldas de los asistentes estaba colocado el cartel de la Pocho Research Society, sociedad por la investigación de la cultura Pocha, creada y financiada por la misma Sandra de la Loza, su labor es producir memoria viva de los movimientos, personajes y eventos de la cultura (pos)chicana condenados a desaparecer en los archivos judiciales de la ciudad de L.A, en esta ocasión presenta una imagen conmemorativa del Centro de Paz y Justicia donde incorpora fragmentos del archivo artístico de este centro fundado por jóvenes que ocuparon un edificio después de las revueltas del 92. Este cartel sirvió de pretexto para que un perredista, para ser exactos un funcionario menor del lugar, convencido de la buena labor de su partido, hiciera un comentario alabando el hecho de que ahí se expusieran obras de verdaderos okupas, lo que siguió fue una descalificación a todo lo que los estudiantes hacen en los espacios tomados en la UNAM. Dio a entender que allá nunca se montaría una exposición como la que ahora tenía su centro de trabajo. Se sorprendió cuando se le dijo que justamente la exposición venia del espacio que ahora denostaba, con lo cual ya no podía utilizar la exposición para descalificar a otros y resaltar su labor, porque además habíamos dejado claro que la exposición estaba ahí por afinidad a un proyecto como el de la Unitierra y no por otra razón.

Así la exposición en un espacio como “la escuelita” nos obligaba a hacer explícita nuestra relación crítica, problemática, en constante conflicto con las instituciones.  Cuando nos encontramos en estas situaciones sabemos perfectamente lo que hay que hacer, desmarcarnos del proyecto que nos acoge, marcar una distancia crítica de manera explícita. Hemos decidido usar los espacios, rechazando cualquier tipo de relación contractual, no los necesitamos, no nos hacen falta, en nuestros carteles jamás aparecerán la interminable lista de esponsors generosos pero exigentes del crédito donado. La exposición se montó con la pura confianza en la palabra, con nuestros recursos, sin sus logos. Como si se tratara de cualquier espacio público en el que ese día colonos, intelectuales, activistas y los que no somos ni lo uno ni lo otro estábamos sentados para conversar sobre lo que queremos y sobre lo que hacemos…

Gracias por su atención…

666 – ¡por un satanismo modesto y caritativo!

~ por 666ismocritico en diciembre 30, 2009.

Una respuesta to “666 Satan inc. 1er Reporte Anual.”

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