Conversaciones sobre la Autonomía

E l   movimiento autónomo alemán fue una de las experiencias de resistencia cultural y política más importantes en Europa después del 68. Sus posiciones intentaron conciliar el pensamiento crítico de Marx con la posición libertaria y anti-jerárquica de los anarquistas. Ocuparon casas y las convirtieron en espacios de experimentación artística, de resistencia política y de libre convivencia cotidiana. Se convirtieron en la conciencia crítica de la Alemania de la posguerra, dividida entre el este y el oeste, entre el “socialismo real” y el “capitalismo de bienestar”, entre el autoritarismo estatal y el consumismo espectacular. Además, influyeron en todo un movimiento de jóvenes ocupas en Europa que cuestionaron rabiosamente la sociedad de la abundancia de los 80 y 90. ¿Cómo surgió todo ese movimiento?, ¿qué actividades tenían sus seguidores?, ¿cómo se organizaban?, ¿cómo vivían? y ¿por qué finalmente decayó el movimiento? Éstas son algunas de las preguntas que responde Vogi, corresponsal de Jungle World en México, quien participó asiduamente de aquellos años en que la autonomía era lo más representativo de la izquierda alemana.   

Conversaciones sobre la autonomía: entrevista con Vogi

Mefistófeles Libertario 

México, D.F., a 1 de mayo de 2006. En algún lugar de Coyoacán, estuvimos conversando Vogi, Cris, Jessica y Punk Rocko…  

La intención de esta entrevista es conversar un poco sobre los autónomos alemanes. ¿Podrías comentarnos cómo inicia el movimiento autónomo en Alemania?  

El movimiento se inició a finales de los 70 y creo que el momento más importante fueron los 80. Tiene sus raíces en el movimiento del 68. Después del 68 en Alemania el movimiento se dividió en distintas corrientes. Había una corriente de partidos comunistas y había varias corrientes de grupos armados. El grupo armado más famoso en el ámbito internacional se llamaba la RAF (Fracción del Ejército Rojo), pero había otro grupo revolucionario que se llamaba Células Revolucionarias y otro que se llamaba el Movimiento 2 de Junio.  De estas organizaciones, que fueron fundadas en los 70, la mayoría quebraron a finales de los 80 o al inicio de los noventa, en el tiempo de la caída del muro y del socialismo real. También estaban las organizaciones que se autonombraban “no dogmáticas”, como los anarquistas y la gente que hacía trabajo de base en las fábricas, en los movimientos ecologistas que empezaron en el 73-74, en las luchas contra los nucleares en Alemania y la gente que trabajó en centros sociales, sin ninguna orientación de partidos comunistas, sino más bien antiautoritaria. Ésas fueron las corrientes más importantes. Las Células Revolucionarias y el Movimiento 2 de Junio estuvieron políticamente ligados a este movimiento “no dogmático”. Además, hubo luchas muy importantes en Alemania en el 72- 73. En esos años hubo huelgas, que se llamaban “huelgas salvajes”, eran huelgas no aceptadas por los grandes sindicatos, entonces eran ilegales. Estas luchas eran sobre todo de los migrantes de Turquía, de Italia, España. Ellos tenían demandas mucho más avanzadas que las de los trabajadores alemanes que estuvieron privilegiados. 

Entonces, ¿de esta diversidad de grupos que surgieron después del 68 nace el movimiento autónomo?  

Los autónomos eran una mezcla de estas corrientes. Hay que mencionar el movimiento ecologista que surgió en los 70. Este movimiento luchó contra las nucleares, era una lucha muy importante y muy novedosa en Alemania porque antes, en la ideología comunista no se cuestionó la idea de progreso y tampoco la energía nuclear. Por otro lado, se miraba mucho al movimiento autónomo de Italia, donde había luchas fuertes y radicales de obreros y sindicatos autónomos que se organizaron afuera del sindicalismo reformista. También estas luchas, de las cuales surgieron personajes como por ejemplo Toni Negri, que influyeron a lo que se llamó en Alemania el movimiento autónomo.

Hay que mencionar que en este momento en Alemania existía un estado de bienestar y la idea de una revolución, de cambiar las cosas o de organizarse era una mezcla de luchas que quería cambiar la vida de los participantes en las luchas aquí y ahora. Eso es importante: no luchamos como los partidos comunistas, que siempre prometieron de una manera religiosa que después de la revolución proletaria íbamos a mejorar todo e íbamos a estar bien, ahorita estamos en la lucha. Además, como existía un estado de bienestar, se podía sacar mucho dinero. Nosotros aprovechamos esto: trabajamos tres meses, vivimos en comunidades de mucha gente con pocos gastos, algunos sacaron dinero del estado, de la oficina del desempleo y así se podía vivir bien. Entonces tuvimos mucho espacio para hacer lo que queríamos y que nos parecía importante para organizar la revolución.

Regresando a los orígenes del movimiento autónomo, durante el 77 la RAF atacó varias veces de forma muy fuerte: secuestraron y mataron a representantes muy altos del Estado y del capital. El Estado respondió también en una forma muy fuerte, muy represiva, no sólo contra la guerrilla y la gente cerca de ella, sino contra todos los que estuvieron en la izquierda. Esto fue un golpe muy duro, especialmente para la izquierda radical. Eran pocos que aunque tuvieran muchas contradicciones con la política media estalinista de la RAF, justificaron la necesidad de la lucha armada y radical contra el capitalismo. La izquierda moderada fraternalizó con el Estado represivo y la mayoría de la población alemana ya se había retirado, no tenían nada que ver con esta lucha. Antes la guerrilla y los estudiantes del 68 tenían una cierta base, pero en la segunda mitad de los 70 esta base disminuyó más y más. Con esta represión y las acciones fracasadas del 77 (la idea era liberar presos políticos, pero nunca lo lograron; es decir, el Estado mostró los dientes pero nunca negoció con la guerrilla) casi se terminó este ciclo de luchas. Poco a poco varios sectores de la izquierda se recuperaron y al inicio de los 80 empezó un nuevo ciclo. Hubo dos momentos importantes: una manifestación muy violenta en Bremen contra un “show de propaganda” a favor del ejército y la ocupación de casas en Berlín, que en pocos meses se extendió en todo el país. A partir de estas luchas empezó lo que se podría llamar el movimiento autónomo.

En vez de buscar aliados en la izquierda reformista o en el “pueblo alemán”, el movimiento autónomo se concentró más en organizar su lucha. En Berlín había unas 150 casas ocupadas por estudiantes, artistas, activistas, gente que vivía como quería y con la idea de hacer la revolución al mismo tiempo que querían cambiar su vida. Tuvieron sus casas ocupadas, experimentaron las relaciones libres entre hombres y mujeres, no fueron a trabajar, fueron a organizarse para saquear los supermercados, robar cosas de los ricos para distribuirlos entre ellos y gracias a ello, aprovechar el tiempo para organizar casas ocupadas, las manifestaciones y la lucha. La idea era: nos organizamos en asambleas, tomamos nuestro espacio, vivimos como queremos vivir, nos organizarnos para defendernos contra el capitalismo y para atacarlo. Esa era la idea, aunque ahora me parece muy absurdo que se pueda uno aislar de las estructuras del capitalismo. Eso lo puedes pensar sobre todo en un país en donde existe un Estado de bienestar, cuando eres joven y haces cada noche pan y fiesta. Pero el gran problema de los autónomos es que les fue muy difícil integrar gente de la vida proletaria, empleados, otra gente en estas luchas. Hoy diría que era un movimiento de la juventud, y ya que la forma de organizarse no cabía en la vida de la mayoría de la gente explotada, así no tuvo chance de extenderse en otros sectores. 

¿Cómo caracterizarías el movimiento autónomo?   

Una característica muy obvia del movimiento es que era una rebeldía contra los viejos, contra las estructuras conservadoras de la familia tradicional, el trabajo, el autoritarismo, etcétera. Es algo muy importante por todo lo que tiene que ver con la historia de la izquierda, con la historia de Alemania y con el fascismo. Nosotros como jóvenes nos dimos cuenta de que la mayoría de los alemanes ayudaron a Hitler, eso nos dio otra imagen del pueblo, que aquí se refiere como una definición positiva. En Alemania eso cambió un poco la rebeldía, empezando en el 68 pero también en los 80, era una rebeldía contra nuestros parientes, porque los culpamos por participar en eso. En el movimiento de los 80, la relación entre los autónomos y el pueblo en general era muy ambigua.

Por un lado, queríamos movilizar a la gente, pensábamos cómo entrar en el ámbito del proletariado o de la gente que estaba en el campo luchando contra los nucleares, pero por otro lado, estuvimos en la búsqueda de caminos totalmente distintos.Por otra parte, nos llamamos autónomos porque dijimos: queremos vivir de manera autónoma, afuera del sistema, aunque sabíamos que teníamos que entrar a este sistema para sobrevivir, pero la filosofía era un poco ésa. Si pensamos en el 68 alemán, creo que uno de sus referentes es la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt e incluso los situacionistas franceses. ¿A ustedes qué ideas los influenciaron?, ¿qué leían los autónomos en aquellos años?Teníamos más ideas que lo que leímos, porque no leímos tanto. Bueno, leímos, pero más tarde. Esto también es significativo de este movimiento; es decir, hicimos las cosas, ocupamos las casas, vivimos colectivamente, atacamos la embajada gringa, organizábamos manifestaciones, defendimos las casas. En cuanto a nuestras influencias, fueron muy variadas, con respecto a eso no se puede hablar de un “nosotros”. Sí, claro, la práctica era muy influida por el anarquismo: las asambleas como forma de tomar decisiones, la negación de instituciones y jerarquías, la acción directa… Aunque la mayoría no se definía como anarquista, sin embargo, estuvo muy influida más por el anarquismo que por el comunismo. Pero –como siempre– cuando la práctica no te da nuevos caminos, empiezas a preocuparte por la teoría, y en cuanto a eso se desarrollaron muchas corrientes, gente que se metió más en el anarquismo, en varias filosofías libertarias, otros en el marxismo, otros hasta el comunismo autoritario. Claro, una influencia muy fuerte era también la experiencia de la guerrilla de los 70 en América Latina: los sandinistas de Nicaragua, el FMLN de El Salvador, etcétera.

Al inicio de los 80 empezó a influir esa tendencia francesa con Foucault y Deleuze. Cada posibilidad de cuestionar la ideología tradicional del comunismo la retomábamos. Imagínate, en Berlín tuvimos una parte socialista, alrededor de esta ciudad, de esta isla había socialismo, pero casi ninguno de nosotros tenía algo que ver con este socialismo. Y ellos, el gobierno de la RDA, nos denunció como gente que quiere el caos o como anarquistas. 

Algo característico del movimiento autónomo parece ser su inventiva para la acción. ¿Alguna acción que recuerdes que los haya dejado satisfechos?, es decir, ¿qué tipo de acción planearon o realizaron, que pudieras considerar algo importante de aquellos años?  

En la segunda mitad de los 80 empezaron las luchas de los migrantes, porque las condiciones empeoraron para ellos, sobre todo después de la caída del muro, que provocó un renacimiento de la “conciencia alemana fascista” en varios sectores de la sociedad alemana, lamentablemente en la parte ex-socialista, en particular. Hubo movilizaciones de grupos autónomos para ayudar a los migrantes contra ataques racistas. Además, había más y más amenazas institucionales contra los migrantes. Si tú no eres aceptado como refugiado político, lo que cada día era y es más difícil, tienes que vivir en un hogar de refugiados y te dan boletos para comprar unas cosas en un supermercado, no te dan dinero. En este ambiente, activistas de la izquierda imprimieron boletos para que esta gente pudiera comprar más y mejores cosas. Al mismo tiempo, las Células Revolucionarias derribaron un edificio en Colonia, en donde estaban un chingo de expedientes que ayudaban a expulsar a los migrantes. Entonces al Estado le faltaban los documentos para expulsar a los migrantes y así seguramente unos fueron salvados de una vida económicamente peor o de la tortura que les hubiera esperado en su país de origen.

Creo que esa fue la idea, sobre todo cuando era más y más obvio que ahora en Alemania no es el tiempo para la revolución: lo que podemos hacer es organizarnos para defendernos contra las peores consecuencias del capitalismo y defender a los grupos más chingados que quieren cooperar con nosotros. Para eso se necesita una estructura legal y una estructura clandestina, una organización con gente que es capaz de entrar a un edificio controlado por personal de seguridad para quemar las actas, gente que es capaz de falsificar esos boletos, gente que edita un periódico clandestino que no se puede censurar y, por el otro lado, gente que se mete en la organización legal para juntarse con personas de otros sectores, como los migrantes.

Una parte del movimiento autónomo después de la caída del muro quedó en eso: defender la dignidad de la gente más chingada de una sociedad tradicionalmente racista, y defendernos a nosotros mismos contra los neonazis creciendo en la tierra de esta sociedad que tiene sus raíces en el genocidio planificado a sangre fría de millones de judíos, extranjeros, homosexuales, discapacitados, comunistas y anarquistas. 

~ por 666ismocritico en julio 4, 2007.

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