¿Qué es la izquierda?

El siguiente texto es el resumen de la intervención del filósofo Bolívar Echeverría en la sesión del 8 de mayo de 2006 del seminario La modernidad: versiones y dimensiones de la UNAM. En aquella ocasión, la discusión se centró en la izquierda y los problemas que enfrenta en la actualidad. Roger Bartra expuso una dura crítica a la izquierda mexicana, y a la izquierda en general, a la que calificó de reaccionaria y conservadora, mientras que veía en la derecha una posición cada vez más progresista y moderna. Meses más tarde, el autor de La jaula de la melancolía publicaría en Letras Libres un artículo titulado “El lodazal mexicano” (octubre de 2006), en el que iría más lejos al afirmar que la derecha además de moderna y progresista es humanista, y que las elecciones de julio de 2006 eran una muestra de claridad y transparencia nunca antes vista en el país. Las medias verdades y los buenos deseos expresados por Bartra se han derrumbado muy pronto por la ignominiosa realidad de cuatro meses de gobierno panista. No obstante, aún queda una discusión que es urgente abordar, a saber, ¿qué significa en la actualidad ser de izquierda? Bolívar Echeverría respondía ya en aquella sesión desde una perspectiva histórica política que muestra la contradicción inherente a la opinión de Bartra sobre la oposición política Izquierda-Derecha. Asimismo, el autor de El discurso crítico de Marx nos ofrece una caracterización mínima de una izquierda auténtica que se define por su posición crítica y progresista, así como su carácter esencialmente anticapitalista, en la medida en que la libertad y la fraternidad son irrealizables sin la igualdad económica y política que potencian el desarrollo y la participación de los miembros de una comunidad. Además, el escrito de Bolívar Echeverría es una muestra de que existe una izquierda inteligente y crítica, algo que pocas veces ocurre en la derecha.  

¿Qué es la “Izquierda”?

Bolívar Echeverría

A

La oposición topográfica Derecha-Izquierda, como oposición representativa de dos tendencias políticas encontradas, proviene de la primera época de la Revolución Francesa, la de la Convention Nationale (1789); servía entonces para distinguir a los moderados o “girondinos”, que preferían sentarse en la parte baja de la sala y a la derecha de la presidencia de la asamblea, de los radicales, los montagnards o “jacobinos”, que se ubicaban, en cambio, arriba y a la izquierda.La distinción política entre moderados (Derecha) y radicales (Izquierda) adquirió poco a poco una determinación de orden temporal y de sentido histórico al ser interpretada a la luz de la noción de progreso proveniente del pensamiento ilustrado. La posición de izquierda comenzó a definirse como aquella que favorece la inclinación natural de las instituciones sociales al perfeccionamiento, a su creciente adecuación a una vida social capaz de garantizar la libertad, la igualdad y la fraternidad de los seres humanos. La posición de derecha comenzó a definirse como aquella que se niega a reconocer esa tendencia natural y que, por el contrario, defiende la forma tradicional de las instituciones sociales como garantía de una vida civilizada, la que precisamente estaría amenazada por la búsqueda utópica de los ideales revolucionarios antes mencionados. Ser “de izquierda” comenzó entonces a significar “ser progresista”, mientras que ser “de derecha” comenzó a significar “ser reaccionario”, “conservador” o incluso “retrógrado”.  La distinción política entre Derecha e Izquierda culminó en la época de la Revolución Francesa cuando, a mediados de 1790, F.-N. Babeuf y S. Maréchal condujeron la “conspiración de los iguales” y plantearon que la “libertad” y la “fraternidad” —dos de los tres ideales revolucionarios— sólo podían alcanzarse si se garantizaba la realidad del tercero, la “igualdad”, en especial la del bajo pueblo, el de los sans-culottes, que había sido el verdadero protagonista de la revolución del tiers état (la burguesía) en 1789. El aseguramiento de esta igualdad, concluían, implicaba entrar en una segunda época de la Revolución Francesa, una época más radical, en la que el proceso revolucionario debía perseguir la socialización de la propiedad.  De esta manera, la posición de izquierda pasó a ser la de quienes defendían esta radicalización del proceso revolucionario. Entre ella y la posición de derecha o contrarrevolucionaria apareció una posición de “centro”, la que adoptaban los burgueses, que tenían suficiente con las conquistas alcanzadas mediante la liberalización de la economía.  

B

Por Izquierda puede entenderse una corriente supra-partidista de la opinión pública dentro del escenario de la política democrática moderna. Expresaría una tendencia especial de la actividad política: aquella que pugna por completar o perfeccionar las transformaciones institucionales alcanzadas en la sociedad moderna como consecuencia de la Revolución Francesa. Se trata de una corriente dirigida a alcanzar:  

a) Que la “mano invisible del Mercado” no esté obligada a someterse a las necesidades de acumulación del capital, en tanto que éstas son necesidades particulares, ajenas a la voluntad social, que sólo se imponen automáticamente en el mercado cuando éste no está protegido institucionalmente contra su propia tendencia a absolutizarse, es decir, a promover la proletarización de los propietarios privados, a reducir su propiedad a una simple mercancía: su fuerza de trabajo.  

b) Que el “liberalismo” político se radicalice, es decir, asegure la libertad real de los ciudadanos mediante una determinación o definición socialista del “liberalismo económico”: primero, mediante una prohibición del monopolio privado de la propiedad sobre los medios de producción de interés social general (tierra, agua, energéticos, comunicación, etcétera); segundo —y consecuentemente, dada la existencia de un patrimonio comunitario que pertenece a todos—, mediante un aseguramiento social contra la miseria de los ciudadanos (el desempleo y el desamparo), contra una situación que los condena a confundir su destino con el de la única “mercancía” que les queda: su propio cuerpo.  

c) Que la política realmente existente o “política de la sociedad civil” se convierta en una verdadera “política de la república”, esto es, que la política como la superestructura de la vida económica que ella es actualmente, como actividad gubernamental de los miembros de la comunidad en tanto que burgueses o propietarios privados, deje de ser tal —y de estar secuestrada por la gravitación de la riqueza capitalista— y se transforme en una esfera libre y autónoma de actividad gubernamental, realizada por los miembros de la comunidad en tanto que ciudadanos interesados exclusivamente en los asuntos generales o públicos de la misma.  

C

La Izquierda, como una tendencia de la actividad política dentro del estado moderno, caracteriza más a las actuaciones políticas en cada situación concreta que al aparato organizativo de un grupo determinado. Un partido político no puede ser de izquierda, sólo puede estar en ella, mientras su actividad política coincide con esa tendencia. La historia de la Izquierda no es la de los grupos u organizaciones llamados “de izquierda”, sino la historia de las políticas de izquierda. La instauración del gulag en la URSS, por ejemplo, fue una medida política de protección a la acumulación del capital estatizado, tomada por una entidad estatal que decía ser de izquierda, pero que obviamente estaba en las antípodas de la Izquierda. Sólo cuando un grupo u organización mantiene toda una serie de políticas de izquierda puede decir que está siendo de izquierda. Hay momentos históricos en los que la Izquierda no decanta en ninguna serie de acciones de alguna organización política establecida; hay otros, en cambio, los de las varias “izquierdas”, en los que decanta en distintas series de acciones de izquierda, de diferente manera en cada caso, como en los años 20 en Alemania, por ejemplo, cuando había al menos una “Izquierda socialdemócrata” y una “Izquierda comunista”.  

D

 La Izquierda es sólo una de las vías por las que la vida moderna “profunda” resiste y se rebela contra el modo capitalista de la modernidad realmente existente: la vía que se abre en la organización estatal-nacional de la sociedad cuando dicha organización debe construir la aquiescencia de la población al destino histórico que le impone la clase capitalista y cuando la construye en efecto mediante la instauración de un campo de acción política “democrática” y un escenario de opinión pública “libre”, en los que todo disentimiento frente a la conveniencia de ese destino es llevado sistemáticamente al absurdo. Por esta razón, el anticapitalismo inherente a la posición política de izquierda tiene siempre como primera necesidad de su manifestación la de sacudirse la apariencia de absurdo que tiene espontáneamente ante el “sentido común” de la población.   Aparte de la vía política elegida por la Izquierda en la resistencia y la rebelión a la modernidad capitalista, deben tenerse en cuenta otras que van en el mismo sentido y que, en conexión con ella o apartadas de ella, se afirman directamente en el trato técnico con los medios de producción y consumo —en la ciencia y en el arte, por ejemplo—, cuando éstos son puestos a funcionar de manera creativa, es decir, contraviniendo la norma de automatismo impuesta por esa modernidad. 

~ por 666ismocritico en junio 7, 2007.

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