Melodías de Auschwitz

[Melodías de Auschwitz] Mélodies d’Auschwitz
Simon Laks
Les Éditions du Cerf, París, 2004
2º edición, 176 pp.
[Traducción de Laurence Dyèvre].

Quizás una de las preguntas más desgarradoras que se haya planteado jamás un músico sea la que se planteó en algún momento Simon Laks: “¿No es contradictorio, en efecto, que la música — la expresión más sublime del alma humana— haya estado, ella también, ligada a esta infernal empresa de exterminio de millones de seres humanos y que haya tomado parte de manera más que activa?”.
Nacido en Varsovia en 1901, Simon Laks tiene el dudoso “honor” de ser el último director de la orquesta de Auschwitz II-Birkenau, campo de muerte y aniquilación en masa. Internado desde mayo de 1941 en innumerables campos, llega a Auschwitz en 1942, donde ejerce primero como violinista, después como Notenschreiber, copista de música, y, finalmente, como director de orquesta. Fruto de esta experiencia, es el libro Mélodies d’Auschwitz, el cual constituye uno de los más lúcidos y reveladores testimonios sobre los campos de concentración nazis, en especial, porque su autor no se limita a hacer la “enumeración” de los sufrimientos padecidos, sino porque se trata de un libro —quizás el único— donde se reflexiona enteramente sobre uno de los aspectos menos conocidos de la experiencia concentracionaria: el rol de la música y de las orquestas en los campos de la muerte.
Si bien Mélodies d’Auschwitz es simultáneamente la historia de una supervivencia y una historia de la música en un campo de exterminio nazi, el segundo aspecto se revela como el eje central del libro. Simon Laks busca desentrañar el por qué de la música en los lugares donde el verdor de los bosques fue sustituído por los “paisajes de muerte”, donde la existencia de millones de seres se esfumó en los hornos crematorios. Laks desnuda la función de las orquestas y la música en los campos de muerte; a pesar de su amor por la música, la pesadilla del campo le despoja de toda idealización: “No faltan publicaciones que declaran, no sin cierto énfasis, que la música sostenía a los descarnados prisioneros y que les daba la fuerza para resistir. Otros afirman que esta música producía el efecto inverso, que desmoralizaba a los desgraciados y que más bien precipitaba su fin. Por mi parte, comparto esta última opinión”. Si Mélodies d’Auschwitz es la historia de la música en un campo de concentración nazi, es también la historia de la música en el “negativo” de la vida, en la pérdida y el dolor. Se trata, en síntesis, de un libro significativo para la historia de la música.
Publicado anteriormente en el año 1991, esta nueva edición se enriquece ahora con una lista de las principales obras músicales de Simon Laks y un epílogo escrito por el filósofo André Laks, hijo del compositor, lo cual constituye una gran aportación para el conocimiento de este compositor todavía bastante desconocido; además se acompaña nuevamente con el brillante prefacio del historiador Pierre Vidal-Naquet. Por último, habría que añadir que aunque este libro fue escrito y publicado originalmente en polaco como Gry Oswiecimskie en 1979, puede decirse que la traducción francesa es ya la versión canónica, pues es la que ha ido revisandose y enriqueciendose de diversas maneras.

Miguel Ángel Leal Nodal

~ por 666ismocritico en marzo 2, 2007.

Una respuesta to “Melodías de Auschwitz”

  1. La música concentracionaria se usó durante la dictadura y postdictadura en el Uruguay, aún en sesiones terapèuticas impuestas. Se usó con el grito, para destruir y desestructurar. Se usó par crear diagnóstico a personas sanas y éticas, se usó para prteger el crimen.Mientras nos separaban de todos nuestros famililares, y nos tenían como víctimas, los criminales usaron la música como excusa, y el diagnóstico falso ” bipolaridad “, ” delirio” “psicosis”, personalidad que alterna entre episodios de “maniaco depresivo” y períodos etc. etc, ya creado desde la década del setenta por la misma familia, contra las mismas víctimas. Lo dejé escrito en Mùzica Hematográfica, libro prohibido en Montevideo, Uruguay.Los testigos, vivimos, sobrevivimos. Asistente Social Universitaria, escritora, docente Zully Riveiro.

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