Wu Ming 54

54.
Wu Ming.
Editorial Mondadori 2003
542 pp.

Wu Ming no es como podría esperarse el nombre de un autor chino, detrás de este nombre se encuentran cuatro escritores italianos y todo un proyecto político. Wu Ming significa “sin nombre” y su uso es común en china para firmar los textos de los disidentes. De tal forma que no es accidental que Wu Ming sea el nombre de batalla de estos italianos de raíces marxistas que rechazan los derechos de autor por ser una de las formas de la propiedad privada. Su rechazo al copyright implica el deshacerse de la idea de autor ligada a la originalidad, autenticidad y autonomía en la producción de ideas. La producción literaria no es propiedad exclusiva de un individuo sino producto de la colectividad y por lo tanto el escritor no es un sino un trabajador del saber cuya función es reescribir las ideas que tiene su origen en las relaciones sociales. El copyright debe ser abolido y celebrarse el plagio. Todo mundo tiene derecho a usar una obra que no es exclusividad de nadie. La obra debe ser usada por todos porque pertenece a todos. Aunque esto tiene sus restricciones, la obra no se debe dejar libremente en manos de aquellos que sacan provecho económico de ella.

Wu Ming es la segunda aventura literaria de estos artesanos de la narración, la primera fue Luther Blisset. A fines de los años 90´s publicaron la novela “Q”, una historia cuyo escenario es la Reforma y el origen del capitalismo. “Q” es toda una épica, en ella se narran una serie de levantamientos de grupos protocomunistas en las que el espíritu de lucha no descansa, en las que el grito de guerra es “Omnia sunt communia” algo así como “todo es de todos”. Detrás de una serie de batallas pérdidas esta la sombra de “Q”, enigma que se irá descifrando conforme el lector avanza. A través de más de 600 páginas se van desenmascarando poco a poco las redes de poder y las formas en las que este teje sus hilos transparentes a través de la iglesia, el papa, Lutero, los mercaderes y los bancos. Las conexiones entre todos estos elementos obligan a la resistencia, a ir cambiando de estrategias e introducirse en el sistema mismo. Lo que aparentemente es un conflicto religioso se vuelve un conflicto político económico. Tal vez la novela se podría resumir con una cita de Brecht: “¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo?”.

El nombre Luther Blisset fue tomado de un jugador de futbol jamaiquino de los años 80´s que duró una pequeña temporada en un equipo de Silvio Berlusconi. Ahora Luther Blisset puede ser usado por quien lo desee, ha pasado a ser una propiedad colectiva. No sólo los usuarios de Luther Blisset han aumentado, también la serie de historias en torno a este mítico personaje. Estas se han propagado rápidamente, lo cual no es accidental, muy al contrario fue uno de los objetivos del proyecto Luther Blisset. Se llegó a decir que el proyecto había salido de Umberto Eco; que nació en un camión o en un tren en el que la policía llegó a calmar un disturbio y se encontró con un varios sujetos que se identificaron como Luther Blisset, que se trata de una broma de internet, etc. Conforme haya más usuarios aumentaran las historias en torno a su origen, su filiación política y su identidad. Cualquiera que haya sido el origen de este proyecto no importa. Finalmente Luther Blisseet es una forma de impulsar los mitos, de apelar a la necesidad de las narrativas colectivas, al mito como principio caótico que se va propagando por todos lados, de tal manera que se convierte en una fuerza capaz de derrocar otros mitos.

Podría parecer paradójico que aquellos que están contra la propiedad privada publiquen sus trabajos en Random- Mondadori – todo un imperio en la industria editorial- pero no lo es. Mondadori ha tenido que aceptar el copyleft, ( el derecho de los lectores a reproducir las obras y a hacer cualquier uso no lucrativo de ellas). Al publicar las obras de Luther Blisset y Wu Ming, Mondadori se ha visto obligada ha introducir la leyenda: “Está permitida la reproducción total o parcial de esta obra y su difusión telemática siempre y cuando sea para uso personal de los lectores y no con fines comerciales”. Aun más, el espiritu desmadroso de Luther Blisset tomó por sorpresa a la editorial. Los autores le hicieron llegar a un ingenuo periodista cultural un texto firmado por Luther Blisset, para que este a su vez lo llevara a Mondadori. El texto no tenía nada que ver con Luther Blisset, pero la editorial lo acepto deseosa de tener la novedad, con este afán de lo nuevo se apresuraron a imprimirlo, sacaron miles de copias, en las que ya veían amontonadas las ganancias. “Q” vendió miles de copias, 60 mil solamente en su primera edición italiana, así es que tener otro texto les pareció muy redituable. Los cuatro angelitos de Luther Blisset se encargaron de persuadir a todos los reseñistas de que el texto era falso, que se trataba solamente de una serie de cliches posmodernos, los mismos Blisset hicieron correr la idea de que el texto era falso en internet, con ello obligaron a Mondadori a retirar todas las copias y por supuesto a perder una enorme suma de dinero.

El mito Luther Blisset no desapareció con su suicidio en el año 2000, momento en que los italianos revelaron sus identidades (Roberto Bui, Giovanni Cattabriga, Luca di Meo y Federico Guglielmi). Muy al contrario los Luther Blisset no dejan de aparecer y de seguir narrando historias. En intenrnet existe un proyecto de historia colectiva en la que cada persona puede continuar lo que se está narrando. Luther Blisset regresó al entorno que le corresponde, es ahora una narrativa colectiva en la que cada quien participa, una narrativa que se construye en la multitud. Luther Blisset sigue su camino sin los cuatro italianos que ahora andan metidos en el proyecto Wu Ming.

54, es el nombre del primer largometraje literario de Wu Ming. El protagonista de la novela es el gentío, la multitud que es parte del engranaje de la historia, el escenario es el año 1954. Aparentemente la guerra ha pasado, estamos en tiempos de paz, cuando menos no es un año que se registre como especialmente conflictivo, sin embargo está la guerra fría. Las estrategias de ataque entre Estados Unidos y la Unión Sovietica no son precisamente los misiles. La novela se desarrolla a la manera del género policiaco, hay una serie de acontecimientos inconexos que van adquiriendo coherencia. En un ejercito desertan algunos soldados italianos y se van a Yugoslavia, un televisor es robado en italia y ahí empezara su largo peregrinar de mano en mano, sin atreverse a dar otra imagen que no sea la de su propietario en turno pues no funciona, en un bar de italia hay un hombre enamorado de una mujer casada con un importante militante comunista, Cary Grant recibe una extraña propuesta que lo acercara a un hombre igualmente preocupado por andar bien vestido, el hombre que ha diseñado los trajes del ejercito Yugoslavo y que no es otro más que el Mariscal Iosif Tito. La KGB aparece en escena pero solo para hacer una desaparición temporal, no se piense que puede desaparecer a alguien para siempre, en dos dias uno de sus agentes regresara al secuestrado vivito e impecablemente vestido. La mafia italiana se mezcla con los comunistas y el cine de Hollywood y con quien habia de ser, por supuesto con el maestro del suspenso: Alfred Hitchcock. Un italiano va contandole a todo el que ve que hizo una película con Cary Grant y ¡Wiston Churchill!. Robespierre, Piero para que suene más italiano le salvara la vida a alguien muy importante, con lo cual se evitara un conflicto político mayor, a cambio obtuvo una novela de Flemning. El televisor desaparece y le estropea los dias a un hombre que corre desperadamente en su búsqueda. Mc Carthy persigue comunistas y Cary Grant que no es Cary Grant sino un proletario inglés encuentra un doble. Alguien se queda con dinero de la mafia y no es mafioso. ¿Qué relación existe entre todos estos acontecimientos? Eso es algo que le toca al lector ir desentrañando. Tambien le tocara la tarea de darse cuenta de las contradicciones que se pueden observar en la vida cotidiana. A traves de una trama en la que aparecen algunos criminales y otros que no lo son de profesión pero que también caen en tentación, el lector se ve obligado a abandonar sus prejuicios, a darse cuenta de que son las circunstancias sociales las que hacen posible el crimen. Dice Brecht que “La novela policíaca permite ver a través de pequeñas grietas que de otro modo pasarían desapercibidas” La novela policiaca nos permite ver a los personajes actuando, conocer los motivos de sus actos que por supuesto están ligados a intereses materiales, es por eso que la novela policiaca y la vida real son cercanas. Es esta característica de cercanía lo que les permite a los Wu Ming construir historias en las que la literatura y la política se conjunten.

Miriam Licón

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~ por 666ismocritico en marzo 1, 2007.

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