1982

1982 es el año en que se filmó Wild Style. Una artesanía cinematográfica realizada sin guión, sin dinero y en su gran mayoría en los exteriores baldíos del Bronx, durante la eclosión del hip hop en 1982. Tiempos en que se trazaba la nueva jerarquía de clase a través de los planes urbanos del sueño americano, teñido esta vez por el feroz conservadurismo de la administración Reagan. Estos planes y diseños urbanos impulsados desde los años 50, dieron como resultado la construcción de ese enorme gueto neoyorquino, el Bronx, transformado también en fábrica cultural subversiva y en industria multimillonaria mundial. Este filme nos presenta, bajo el pretexto de una historia de amor, y con las imágenes documentales propias de una película artesanal y sin presupuesto de inicios de los ochentas, la atmósfera que se respiraba y se vivía en esos momentos de transformación y crisis urbana, cuando arte y política estaban a punto de darse la mano y caminar nuevamente juntos por la calle. Mucho más que propaganda: comunicación estética; mucho más que arte: cultura y herramienta social de expresión. Expresión de un deseo en fuga repelente al poder. ¿Qué cosa si no es un tag, y qué cosa si no provocó la respuesta brutal de las autoridades en los setentas cuando vieron salir por primera vez de los carros del metro neoyorquino los rastros de lo que se convertiría luego en el símbolo global de una subcultura que, desde sus orígenes, se afirma como saber y poesía de la calle. Era 1982. El hip hop tenía pocos años de nacido, todavía era una practica en estado salvaje que se nutría del detritus dejado por 2 décadas de arte pop, cultura publicitaria y marginación social; todo dentro de un contexto de múltiples choques raciales. A lo largo de su trama se fraguan las aventuras de un nuevo tipo de héroe urbano: el escritor de graffiti, aquel que reacentúa la ciudad con sus indescifrables rúbricas, que adorna sus ruinas y sus medios de transporte y progreso mediante el aerosol y su monumental estética pop: letras y símbolos pulverizados y fragmentados de intensos colores que florecen entre la miseria arquitectónica del gueto. Mensajes que anuncian la irrupción de toda una estética de masas que se extendería más allá de la página del cómic para proliferar sobre toda la superficie de la ciudad. WILDCAT, LOLLIPOP, STAY HIGH, INVASION, ADEQUATE, MOMA ON TRAIN, KILL, FUTURA son nombres que cruzaron felizmente la ciudad de Nueva York durante parte de los 70’as y 80’as en los costados de los vagones de las líneas suburbanas. Bombas multicolores de alto significado social que se registran en este bello filme que deviene un extraño y poético ejercicio de documentalismo comunitario, el segundo que realizaba después de The Deadly Art of Surviving, una serie de filmaciones amateurs que hizo de los adolescentes del barrio practicando kung fu en las calles, canchas y parques del Bronx. Como vemos en esta película ideada por FAB 5 FREDDY, y realizada por Charles Ahern, vecino, periodista y promotor, la llegada del graffiti viene acompañada de ruidos y sonidos nunca antes escuchados, músicas hechas con tocadiscos, sin instrumentos, deshechos del rock y de otras músicas; funk, soul, jazz, salsa y música disco. Mediante imágenes documentales se nos da acceso a este microcosmos originario del hip hop y al naciente arte del graffiti; sus procesos y sus autores, que trabajan cobijados por la noche de una Nueva York desolada pero culturalmente intensa, terreno fértil para el florecimiento de un poderoso movimiento rápidamente internacionalizado, basado en la apropiación del espacio público y el uso de la tecnología con fines estéticos, aunque, en lo subsiguiente, será un movimiento siempre seducido por el dinero y asediado por el poder. Vemos ahí en esas imágenes rudimentarias a estos inventores culturales que, con los retazos y deshechos del capitalismo, hacían su propia música, sus propios instrumentos, su indumentaria. Éste filme independiente es el primero que volteó hacia las expresiones callejeras del graffiti, el breakdancing y el rap en el momento de su génesis, justo antes de que la industria del entretenimiento diera su versión de los hechos con filmes como Beat Street, de 1984 y Breakin’, de 1985; ambas protagonizadas por latinos y negros, con un par de escenas deslumbrantes pero altamente artificiales y tendenciosas en sus historias. Style Wars, un modesto pero poderoso documental sobre el graffiti, proviene de esa época y es la hermana pequeña e inmediata de Wild Style, que hoy es película de culto, documento insustituible de la cultura pop y templo sagrado de la old skool.

Carlos Prieto Acevedo

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~ por 666ismocritico en marzo 1, 2007.

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